martes 21.01.2020

Abrir la puerta al futuro rural

Resulta necesaria una llave para abrir cualquier puerta. No una llave cualquiera, sino la titular de esa cerradura concreta.

 Todos hemos vivido experiencias de puertas cerradas sin otra posibilidad de abrirlas, que una búsqueda de la llave extraviada, o encargando nueva cerradura. En casos de máxima vulnerabilidad, dar unas sonoras patadas. Yo he conocido a “niños de la llave al cuello” (Utilizo el masculino, con aquiescencia de la RAE, para asignar también a las “niñas”, y así evitar malos entendidos). Eran algunos de mis alumnos que carecían de familiares capaces de atenderlos en sus horas de soledad. Ellos ignoraban los peligros cuando estaban en su casa vacía. Yo, para evitar cualquier suceso desgraciado, optaba por un programa de ayuda al al menor, previo acuerdo pactado con el padre o madre. A algunos de estos “niños de la llave”, he tenido la fortuna de verlos ya de adultos con sus vidas resueltas y felices.

Rememoro estos recuerdos y los asocio a los pequeños pueblos ubicados en la soledad de sus territorios. Son como los “niños de la llave” pero sin ninguna puerta qué abrir a la esperanza de vida en un futuro no muy lejano. El día 9 de diciembre leo en el periódico El País el siguiente titular: “Sin bar no hay vida”. “Los pueblos pequeños de toda España luchan para mantener estos locales de ocio, que ejercen como único centro social en el que se pueden reunir los vecinos”. Ahora llega el mes de enero con un programa de cierre de casas al por mayor. Algunos vecinos espantan al invierno con alojamientos  en domicilios de hijos o parientes urbanitas. La población que subsiste en  los pueblos pequeños es, en su mayoría, de edad avanzada. ¿Cómo vivir con dignidad? Hay soluciones. Una subvención a los bares para que dispongan de una puerta abierta al encuentro de los vecinos. Y digo más: También una ayuda económica para estimular la apertura de una pequeña tienda, con los productos alimenticios básicos. Así se borrará el agobio de esperar a las furgonetas de viandas que pasan por los pueblos y, como añadido, con problemas de carreteras. Es un tema a tratar para solventar problemas de subsistencia en la gente mayor. Las respuestas a estas demandas, dependen de actitudes políticas o de cuestiones económicas, que se suponen negativas. A veces, algunos vecinos se oponen a, lo que ellos llaman, “negocios”. Vivimos en un paisaje de ensueño, pero abandonado. Necesitamos propuestas para abrir la puerta a una vida digna.  No somos flor de un día. Existen eventos que concentran a los vecinos y foráneos en fiestas patronales; en competiciones deportivas; en recuperación de tradiciones… Ahí si hay gentes por la calle. Y en el bar. El futuro de nuestros pueblos está en remediar el vivir de cada día, y paliar el límite de su existencia. Haremos una entrada triunfal en el año 2020. En nuestro equipaje llevamos las llaves de una salida al futuro por “La Puerta Grande”, Como apuestos triunfadores de una lidia contra el vacío rural. Una pequeña tienda de productos básicos. Un bar. Por algo se empieza. ¡Feliz Año Nuevo!

Abrir la puerta al futuro rural
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