LAV Burgos-Vitoria: alta velocidad, innovación y BIM transforman el norte peninsular

La Línea de Alta Velocidad (LAV) Burgos-Vitoria avanza con paso firme y se consolida como una infraestructura estratégica para el norte de España. Esta conexión entre Castilla y León y el País Vasco no solo reducirá tiempos de viaje y reforzará la cohesión territorial, sino que completará un tramo esencial del Corredor Atlántico dentro de la Red Transeuropea de Transporte.

Detrás del impulso se encuentra Adif Alta Velocidad (Adif AV), responsable del desarrollo de la red de alta velocidad en España, que continúa activando nuevas fases constructivas mientras integra criterios de innovación y digitalización. La actuación se alinea con las directrices del Plan Estratégico de Adif y Adif AV 2030, que sitúa la transformación digital como eje prioritario e impulsa la implantación de la metodología BIM (Building Information Modeling) como herramienta clave para la planificación, ejecución y gestión integral de infraestructuras ferroviarias.

Nuevo impulso inversor: más de 356 millones en dos tramos clave

El reciente acuerdo del Consejo de Ministros para licitar dos nuevos tramos supone un salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo del proyecto, con una inversión conjunta superior a 356 millones de euros:

  • Variante Ferroviaria de Burgos – Valle de las Navas (16,7 km): 131,55 millones de euros.
  • Manzanos – La Puebla de Arganzón (7 km): 225,17 millones de euros.

A estos se suma el tramo Pancorbo – Ameyugo (8,4 km), ya en ejecución, y la licitación del tramo Piérnigas – Pancorbo (22,7 km), con un presupuesto cercano a 357,6 millones de euros. En total, más de 50 kilómetros de plataforma están actualmente en obra o licitación, confirmando que el proyecto ha entrado en una etapa de despliegue sostenido.

Plataforma, estructuras y complejidad técnica

Los contratos ahora licitados se centran en la construcción de la plataforma, incluyendo viaductos, túneles y terraplenes, sobre los que posteriormente se instalarán las vías, la electrificación y los sistemas de señalización.

El tramo Burgos–Valle de las Navas atraviesa una orografía exigente, mientras que Manzanos–La Puebla de Arganzón incorpora viaductos singulares, como los proyectados sobre el río Zadorra. La magnitud técnica confirma que no se trata solo de una obra lineal, sino de un conjunto de intervenciones de ingeniería compleja.

Infraestructura y transformación digital

La LAV Burgos-Vitoria también refleja cómo está evolucionando la gestión de obra pública en España. Dentro del Plan Estratégico de Adif y Adif AV 2030, la digitalización es un pilar clave. En este sentido juega un papel importante la metodología BIM por su capacidad para “centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, documental, etcétera) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”, tal y como menciona Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del máster BIM mejor valorado en Internet, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de la consultora especializada Espacio BIM –www.espaciobim.com-. Su aplicación aporta ventajas claras: mejora la coordinación entre los equipos técnicos, reduce interferencias y errores en fase de obra, optimiza costes y plazos y facilita el mantenimiento posterior gracias a modelos digitales permanentemente actualizados.

Este cambio de enfoque explica por qué cada vez más profesionales como ingenieros, arquitectos y perfiles de gestión que quieren ocupar puestos relevantes en empresas importantes como Adif, se están formando en esta metodología. Esto puede hacerse a través de un máster o un curso BIM genérico o mediante formación en software específico, como un curso de Revit o Civil 3D para modelado, e incluso en plataformas colaborativas en la nube como Autodesk Construction Cloud.

Una pieza clave para el norte peninsular

La conexión Burgos-Vitoria permitirá enlazar la red de alta velocidad desde Madrid y Valladolid con el País Vasco y su futura conexión con Francia a través de la “Y vasca”. El proyecto reducirá tiempos de viaje, mejorará la competitividad logística y reforzará el transporte sostenible de pasajeros y mercancías.

Con más de 90 km de longitud y múltiples estructuras singulares, el proyecto sigue siendo complejo y exigente, pero el volumen de inversión y el avance simultáneo de varios tramos reflejan una apuesta decidida por culminar esta infraestructura estratégica.

La LAV Burgos-Vitoria avanza en dos planos paralelos: el físico, visible en viaductos y movimientos de tierras; y el digital, apoyado en metodologías como BIM, que están redefiniendo la manera de diseñar, construir y gestionar las grandes infraestructuras del siglo XXI.