Lo ocurrido en Navaleno en estas últimas semanas es un síntoma de la pérdida progresiva del papel que los propietarios de los montes tienen en el presente y futuro de las masas forestales.
Entramos en el mes de mayo mirando a la Naturaleza que nos rodea y nos cuida. Y observamos el cielo donde las ramas de los pinos bordan nuestro presente y abren el libro de nuestro pasado y pronostican el futuro.