El nuevo cliente impaciente: ¿cómo la rapidez redefine la experiencia en bares y restaurantes?
Según Ipsos, los millenials y la generación Z son los que más estrés padecen. Llama la atención que, precisamente, los nativos digitales sean los segmentos de la población que más se estresan. En este contexto en el que la salud mental está bastante resentida, y en el que los ciudadanos necesitan ahorrar tiempo más que nunca, las nuevas tecnologías juegan un papel clave.
Tal y como explica Valerio Corsetti, jefe de ventas de SumUp en España, «El consumidor busca rapidez y flexibilidad». La inmediatez que los smartphones, las aplicaciones móviles y el comercio electrónico actualmente proporcionan han impulsado los pagos con tarjeta en detrimento del efectivo.
Los castellanoleoneses ahorran tiempo con el cashless
Sin ir más lejos, la propia Castilla y León lidera el auge del cashless. Burgos, Salamanca y Zamora son las ciudades que encabezan el ranking dentro de la comunidad autónoma. En el caso de Burgos, la ciudad destaca además por ser la primera de todo el país en registrar un mayor aumento del pago sin efectivo: en apenas un año, el cashless ha subido un 148,5 % en la región.
¿Por qué ya no queremos pagar en efectivo?
Cada vez son más las personas que pagan con tarjeta o móvil. A diferencia del efectivo, estos sistemas de pago cashless ofrecen comodidad, seguridad y rapidez. En primer lugar, los clientes no necesitan llevar consigo una cartera repleta de billetes y monedas que, en caso de robo o pérdida, no se pueden cancelar como, en cambio, sí se puede anular una tarjeta de crédito o débito.
Por otra parte, pagar con tarjeta agiliza el proceso de compra. Según informan otros medios de comunicación como La Vanguardia o Telemadrid, si sumásemos el tiempo que perdemos de media haciendo cola, nos daríamos cuenta de cómo malgastamos cuatro años de nuestra vida esperando en colas interminables.
Ahora mismo, el español está dispuesto a aguardar su turno 10 minutos como mucho. Algunos factores que influyen en que la espera en la cola se alargue más de lo normal son:
· que el dependiente no disponga de suficiente cambio en efectivo;
· que haya algún error en la vuelta;
· que simplemente el cliente tarde en contar las monedas y los billetes.
Teniendo en cuenta estos tres puntos anteriores, muchos opinan que lo más razonable es aprovechar la inmediatez de las nuevas tecnologías para agilizar el proceso de compra y ahorrar así tiempo.
Los pagos sin efectivo triunfan en la hostelería
Las nuevas tecnologías, la inmediatez que requiere este nuevo perfil de cliente impaciente (y estresado) y el pago sin efectivo se retroalimentan. Como señala Valerio Corsetti, «la digitalización del comercio minorista avanza con rapidez gracias a soluciones de pago más accesibles y portátiles». Esta implementación de métodos cashless también se nota en el sector hostelero.
Especialmente desde la pandemia, muchos bares, cafeterías y restaurantes ofrecen a sus clientes la posibilidad de encargar la comida desde casa y recogerla en el establecimiento o recibirla a domicilio. Los terminales de punto de venta como SumUp Terminal liberan al repartidor de tener que llevar consigo dinero en efectivo cuando alguien encarga comida para llevar. Asimismo, los TPV mejoran la experiencia del cliente, que hoy día puede pagar las tostadas, el café y el pincho de tortilla con su tarjeta.
Dicho esto, no sorprende que más del 40 % de los pagos cashless se efectúen en bares, cafeterías y restaurantes.
El e-commerce, otro sector que potencia el cashless
Según el Observatorio Cafés y Restaurantes Cashless de SumUp, pagar con tarjeta se ha convertido en algo frecuente también cuando las cantidades a abonar son pequeñas. En apenas un año, el ticket medio (el importe mínimo que el consumidor español está dispuesto a pagar con tarjeta) ha bajado un 2 %.
Este 2025, pagar con tarjeta 17,6 euros (ticket medio) es perfectamente factible. Indudablemente, el e-commerce lo ha favorecido. Más de la mitad de los ciudadanos de nuestro país realizan sus compras online.
La posibilidad de acceder a una mayor variedad de artículos, encontrar el mismo producto a precios más bajos según el proveedor, la comodidad de evitar desplazamientos, la tranquilidad de no depender del horario de apertura de la tienda y la existencia de los envíos exprés han impulsado el comercio electrónico y, con él, los únicos métodos de pago viables en este caso: los sistemas cashless.