La adversa climatología no resta valor al esfuerzo y participación de la Demandasaurus en Salas

Participantes en la entrada a meta./Fotos: Germán Martínez.

El programa, con sus distintas pruebas, se consolida como uno de los eventos deportivos más importantes para practicar el deporte en grupo y en familia. Crónica de Germán Martínez Rica.

La séptima Marcha de Montaña Demandasaurus volvió a ser un éxito absoluto en organización y participación. Luis Alberto Hernando, el gran campeón de Carreras de Montaña, volvió a sumarse una edición más a la Demandasaurus. Además, lo hizo de forma épica al correr con un esguince de tobillo que le impidió estar entre los primeros de su carrera. Félix Hernando, su padre y un gran corredor de maratón en sus tiempos, fue homenajeado en Salas de los Infantes por su trayectoria. Dijo estar orgulloso de la participación de su hijo aunque confesó que esa lesión debería haberle apartado de la prueba. Mi hijo es terco como una mula. Y ese carácter ganador le ha hecho llegar hasta la cima mundial en las carreras por montaña. Ha corrido con una grave lesión de tobillo y lo ha hecho por Salas y por un público al que quiere y aprecia como nadie. Hemos sentido siempre un calor especial y lo cierto es que llevamos a Salas y esta comarca en el corazón, dijo emocionado Félix.

Como viene siendo habitual algunas de las pruebas deportivas discurrieron por otros pueblos vecinos y hermanos. Y es que esta exitosa modalidad deportiva quiere despertar el interés por una comarca de especial belleza tanto paisajística como humana. Un año más, la marcha demandasaurus apostó fuerte por el deporte en familia. Y es que el futuro lo representan los niños y el deporte no deja de ser el mejor pilar para su formación personal. De nuevo la organización de la prueba fue maravillosa. Y es que hablamos de un fin de semana en el que se moviliza a más de 1000 participantes en diferentes categorías y actividades. Para conseguirlo, aproximadamente ha habido 250 voluntarios que son realmente el pilar del éxito una vez más. La prueba exige un marcaje previo y la organización de multitud de actividades concentradas en un fin de semana. Del mismo modo, requiere del trabajo de casi veinte voluntarios de la Cruz Roja y de otros tantos que se disponen en diferentes lugares durante las carreas a pie y en Mountain Bike. Una vez más, los voluntarios en Salas y en los pueblos vecinos han dado muestra de un enorme compromiso y trabajo en equipo. Sin los voluntarios no existiría esta prueba, que gracias a un enorme esfuerzo de todos se ha consolidado en el calendario deportivo provincial y regional. Y es que la organización de la misma empieza mucho antes con el marcaje de las zonas por las que discurren las pruebas. Hoy además nos hemos superado frente a la adversidad. A primera hora de la mañana cayó una tromba de agua realmente fuerte y todo se complicó. Aun así, ha sido maravilloso tanto el trabajo de los voluntarios como la fuerza de voluntad de todos los participantes en la Marcha, comentó orgulloso Juan Carlos Cabrito, uno de los organizadores.

Y es que la climatología condicionó mucho todas las actividades del día de ayer. A las ocho y cuarentaicinco de la mañana el cielo se volvió gris y comenzó a llover. Lo hizo con enorme fuerza e intensidad y por algunos instantes muchos pensaron que habría que suspender la competición. Sin embargo, la lluvia cedió y tanto las salidas de las carreras a pie como las de mountain bike pudieron llevarse a cabo. Después, llovió intermitentemente y la prueba se fue complicando por momentos. Hubo algunos abandonos lógicos en la prueba de Mountain Bike. Sin embargo, la mayoría de los corredores lucharon frente a la adversidad porque ayer el gran premio era terminar. El barro, el agua y el viento se convirtieron en enemigos frente al crono y el cansancio. Los corredores llegaron exhaustos, pero muy felices por haber terminado una prueba infernal ayer. Sin embargo, fueron muchos los corredores que disfrutaron con esas especiales condiciones climatológicas. Valoraron, un año más, el enorme esfuerzo de organización y la capacidad de trabajo de todos los voluntarios. Ha sido duro, pero muy gratificante. Temimos al principio de la mañana por las condiciones climatológicas porque llovió con una fuerza realmente inusitada. Aun así, todo ha salido a la perfección y estamos realmente orgullosos de como ha transcurrido esta edición, recalcó Yanko, otro de los coordinadores deportivos de la prueba.

Después de tan titánico esfuerzo, los voluntarios pudieron disfrutar de una comida de hermandad en el antiguo local del Día de Salas de los Infantes. Toño Azúa fue el encargado de cocinar una maravillosa fideua y pollo guisado, en un encuentro que brillo por la camaradería y buen rollo entre todos los asistentes. Marta Arroyo, alcaldesa de la localidad, tuvo unas bonitas palabras de agradecimiento para todos y les animó a conseguir superarse en la próxima edición que ya está, afortunadamente, un poquito más cerca.