Mara Row, pinariega con corazón mexicano y voz cautivadora

Fotos de Yamina Sanz

Natural de Molinos de Duero, Miriam Carramiñana o Mara Row como se le conoce artísticamente, ha conseguido conquistar el corazón de países como México.

Soriana y pinariega de sangre y mexicana de alma y corazón. Así se siente una de las mayores artistas que tiene la comarca de Pinares. Ella es Miriam Carramiñana, o Mara Row como se le conoce artísticamente sobre los escenarios. Es de la localidad de Molinos de Duero, pero su voz le ha llevado a ser parte de un pedazo de cada lugar del mundo, allá donde la escuchan con un timbre cautivador y con un estilo único que ella misma ha ido formando, poco a poco, desde que era muy joven. Un diamante en bruto de los escenarios que ha traspasado fronteras, llegando a lugares como México o Marruecos para conquistar importantes éxitos.

Varios discos a sus espaldas y ahora regresando a los escenarios tras el parón Covid con un espectáculo bajo el nombre de ‘Altar de Muertos’ en homenaje a iconos mexicanos con música de diferentes artistas, mezclando cine, fotografía, poesía, canciones, ritos y antiguas lenguas indígenas. Temas clásicos lejos del cliché donde se entremezclan las distintas artes.

Pero empecemos desde el principio. Desde muy pequeña Mara Row quiso ser cantante y hoy, a sus 36 años no es que solo lo sea, si no que además ha conseguido ser todo un referente dentro de su estilo. “Siempre mostré interés por la música y además, se me daba bien. Cuando surgió la oportunidad de hacer algo en este sentido, no lo dudé. A los 17, empecé a trabajar como cantante en una orquesta y lo hice durante años. Fue una buena escuela. Aprendes muchísimo y casi todos los músicos hemos pasado por ahí”, explica Row.

Esta pinariega se desmarcó pronto dejando claro que las modas musicales no iban con ella y eligiendo estilos como el jazz, el swing o el blues como parte de su registro. “La orquesta fue algo de paso, ya que cuando tienes claro un objetivo musical, estar en un lugar donde te imponen que cantar, no es una opción. Siempre lo supe y cuando noté que ya había aprendido lo que tenía que aprender, lo dejé y me centré en hacer únicamente la música que yo decidiera. Sin jefes. Liderar mis propios proyectos para hacer lo que quisiera”, confiesa.

A principios de 2013 sintió que necesitaba un cambio en su vida y decidió saltar el charco. “De pronto, vino la idea de ir a México y curioseando encontré un billete de avión baratísimo a Cancún. Me imaginé viviendo allí y de repente supe que eso era lo que necesitaba. Fue una locura, pero tomé la decisión y todo se fue dando muy rápido, y tres meses después ya vivía allí. Cuando llegué entendí que ese lugar me había estado ‘llamando’, porque tenía mucho que aportarme, profesional y personalmente. Fue un comienzo de cero, una vida nueva”, explica la artista.

Allí llegó con su primer trabajo donde conoció a músicos de gran calado que participaron con ella en su gira en el país durante año y medio.

La conexión que creó con la tierra mexicana fue algo que ni ella sabe explicar, “es casi como si fuera un ser, notas que te habla, te enseña, te ama, te cuida… Es indescriptible mi conexión con ese país, lo más parecido al amor. Cuando estoy allí me siento plena, en paz y en casa. Es mi otra mitad. Chavela Vargas decía que México le forjó como artista, y decía que dejó su Costa Rica natal porque México le ‘llamó’.  No había pensado en esto hasta que llegué allí, pero me pasó igual”.

Aunque tiene esa unión con México es soriana y pinariega de pro. “La parte que tengo de este lado es muy muy soriana, y dentro de eso, muy de Molinos. Gran parte de mi niñez la pasé allí y Molinos es mi casa, mi lugar de descanso, reflexión, de vuelta a la raíz, a la tradición… Siempre lo tengo presente y cuando estoy en México presumo de pueblo con mis amistades, porque tengo suerte de ser de un pueblo tan precioso como es Molinos de Duero”, añade la artista.

Su voz aterciopelada y sensual llena cada escenario que pisa. Confiesa ser muy sincera cantando y preferir hacerlo en castellano. “No me gusta fingir lo que no soy. Soy soriana y mi idioma es el castellano. No quiero darle prioridad al inglés en la música porque no me identifica ni va enfocado a los de mi alrededor. Me gusta expresarme con naturalidad cuando canto y que se perciba lo que soy. Con un idioma que no es el mío, el mensaje musical que transmito pierde parte de su esencia”.

En agosto de 2014 puso en marcha la gira en Marruecos con su segundo disco. Otro país que también le tiene cautivada. “El proyecto que fuimos a desarrollar no tenía unas bases musicales muy definidas y eso fue positivo porque nos permitió crear una mezcla muy interesante de fusión entre el jazz latino y la música árabe sin proponérnoslo”, explica, apuntando que “todos somos y pensamos diferente, y rodearse de gente que piensa distinto es un gran aprendizaje”.

Muchos conciertos y muchos espectáculos hasta que en 2019 sacó su último trabajo de estudio en sexteto, con temas de ambos lados del mundo en una especie de viaje musical de ida y vuelta, y poco después presentó estos temas en directo en el espectáculo ‘Taraxacum’. En enero de 2021 presentamos de forma online con el apoyo de la Diputación de Soria nuestro último proyecto ‘Huella: Melodías de herencia’, grabado en Molinos de Duero en la casa rural el Último Carretero. Ahora, como avanzábamos antes, Mara Row está centrada en ‘Altar de Muertos’.

“Es un homenaje a la identidad y cultura mexicana. Se basa en una ofrenda de música, flores, tequila, mezcla y recuerdos a aquellos iconos mexicanos que se fueron.  Un emotivo y colorido espectáculo que a nadie deja indiferente, lejos del cliché y desde el respeto y mi amor a esta tierra y sus preciosas tradiciones”, confiesa Mara.

Declara que sus mayores referentes en la música son artistas como Lila Downs, Natalia Lafourcade, Chavela Vargas, María Dolores Pradera, Caetano Veloso, Mor Karbasi o Silvia Pérez Cruz, entre otros.

Estaba dando conciertos en la ciudad de México cuando le pilló la pandemia. “Tenía que volver a España en marzo de 2020 y tenía programados conciertos así, por lo que solo el último se canceló, pero decidí cambiar mi billete de vuelta y quedarme allí hasta junio. Toda la actividad cultural presencial en México se paralizó desde finales de marzo y a día de hoy todavía no ha vuelto. Este año, que regresé como siempre, no pude hacerlo para trabajar como suelo hacer, porque todo seguía parado, a diferencia de aquí, que la cultura de una manera u otra, desde el verano del 2020 ha estado activa”.

Asegura Mara Row que no planea cuando piensa en los objetivos para este año. “Sólo imagino lo que quiero y si se da genial, y si no, otra cosa surgirá. Nos gustaría potenciar el proyecto ‘Huella: Melodías de herencia’. “Queremos mover este proyecto por diferentes sitios y tenemos una máxima: el lugar donde se lleve a cabo debe de tener el mismo peso histórico que la música, por lo que estamos centrándonos en hacerlo en ruinas, patios de palacios, pórticos… Me encantaría poder hacer un concierto de ‘Huella’ en Molinos de Duero en la misma puerta de mi casa. Porque es una casa de 1690 que tiene mucha historia”.

Para el futuro tiene claro que lo que desea es “crecer musicalmente, seguir aprendiendo, cantando y viajando a nuevos lugares para  mostrar lo que llevo dentro y seguir conectando con la gente”, concluye la pinariega.