La Asociación sociocultural Santa Marina de Duruelo de la Sierra celebra sin actos, -por la pandemia-, su cuarto de siglo en activo

Un 25 Aniversario atípico, pero cargado de mucha historia y del trabajo de 126 mujeres

Algunas de las integrantes en la misa y ofrenda floral por el 25 aniversario.
En la localidad de Duruelo de la Sierra se encuentran de celebración. Y es que se cumplen nada más y nada menos que 25 años de la creación de la Asociación sociocultural ‘Santa Marina’, una agrupación formada en la actualidad por más de un centenar de mujeres, 126 exactamente, que este año,- el más atípico de la historia debido a la pandemia-, ha tenido que ‘festejar’ sin actos ni actividades este cuarto de siglo poniendo en valor el papel de la mujer en el medio rural, justo en estos días tan especiales en los que se acaba de conmemorar el Día de la Mujer Rural en todo el mundo.

Fue en el año 1995 cuando un grupo mujeres de esta localidad pinariega con inquietudes sociales se unieron para crear la Asociación a la que pusieron el nombre de ‘Santa Marina’, con motivo de honrar a la Santa más venerada del pueblo, por la cual incluso una de las fiestas de la localidad se realiza en su nombre, las correspondientes al mes de julio.

Desde entonces, con 25 años de historia a las espaldas, la actividad cultural y social no ha cesado para estas vecinas de Duruelo de la Sierra. Solo este año se ha tenido que hacer una parada en la larga trayectoria de la agrupación, esperando que la situación sanitaria mejore y puedan retomarse las actividades pronto, poniendo así de nuevo en marcha la rueda del desarrollo social y cultural de este pueblo y el de tantos que por culpa de la pandemia se han visto obligados a ‘cerrar’ tantas y tantas asociaciones.

Asociación con numerosos actos durante todo el año.

La Asociación sociocultural ‘Santa Marina’ realiza durante todo el año numerosos actos, entre ellos la celebración de Santa Águeda, Jueves Landero, el Día de la Mujer, el Día de la Madre, la Semana Cultural, el Encuentro de Encajeras de Bolillos, diferentes cursos de manualidades, club de lectura, talleres de restauración de muebles y objetos antiguos, decoración navideña y hasta jornadas gastronómicas. Muy destacable también es la cuestación anual que cada año realizan a favor de la Asociación Española contra el Cáncer.

Fue Rosa María Casas la primera presidenta de esta asociación durolense y, actualmente, es Dory Benedit quien desde hace un año y medio preside ‘Santa Marina’. “Este año no hemos podido celebrar el 25 aniversario con ningún acto, únicamente se ha hecho una misa y una ofrenda floral en homenaje a las socias que ya no están”, señala Benedit, apuntando que asociaciones como ésta suponen “un lugar de unión, de convivencia y de hermandad para todas”.

“Además de las actividades que se realizan durante todo el año, -a excepción de éste, por supuesto-, varios grupos de socias asisten con asiduidad al local que el Ayuntamiento tiene concedido a la asociación, para disfrutar de juegos de mesa y cartas. Además, otro grupo de mujeres también acude para trabajar en el encaje de bolillos, lo cual crea gran camaradería y complicidad entre las asistentas”, añade.

Destaca Benedit el papel importantísimo que durante la primera ola de la pandemia llevaron a cabo integrantes de la asociación “confeccionando Epis, junto a otras asociaciones de la localidad y voluntarios, para sanitarios y mascarillas para la población de Duruelo”.

 

Una calle para la mujer que salvó la necrópolis

Desde la Asociación Santa Marina se ha solicitado al Ayuntamiento, con motivo del 25 Aniversario, el reconocimiento a una de las mujeres más ilustres de Duruelo. Se trata de María Ángeles Golvano (1930-2009) impulsora durante toda su vida de las actividades sociales y culturales de la población y para la que se pide la colocación de una placa con su nombre en la calle donde nació y vivió. Fue precisamente ella a quien se le debe el descubrimiento de la necrópolis que está ubicada en los alrededores de la iglesia. Ella directamente evitó la destrucción de esta necrópolis, ya que ordenó parar las obras que comenzaron a hacerse en el lugar en 1966, momento en el que salieron a la luz restos y consiguió paralizar los  trabajos hasta no estudiar el terreno. En ese momento se inició una excavación global que se completó años más tarde en 1970.

Nada más descubrir los primeros restos se puso en contacto con el profesor Alberto del Castillo, especialista en Arqueología Medieval de la Universidad de Barcelona y ambos comenzaron los trabajos que culminaron con lo que hoy es todo un símbolo local. Se presentan tres niveles arqueológicos caracterizados por diferentes tipos de enterramientos: hay sarcófagos que conforma el nivel superior de la necrópolis, por tanto el más reciente; hay tumbas de Lajas que son unas catorce y aparecen a un nivel de 0,70 metros; y está las excavadas en la roca que superan el centenar.

Desde su infancia, Angelita, como se la conocía en familia y en el pueblo, mostró un carácter responsable e intrépido y al mismo tiempo cariñoso y sociable. Trabajadora y culta, su labor profesional se desarrolló en dos vertientes: docente e investigadora. Su labor docente comenzó muy joven, justo al acabar su Licenciatura en Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid en 1952. Como Profesora Agregada (1961) y Catedrática (1974) enseñó a niños y jóvenes de distintos Institutos de Enseñanza Media.