La comarca se enfrenta a uno de los otoños más secos de las últimas décadas

Fuentes del Duero sin agua. Foto: Agustín Sandoval.

El verano se ha comportado con un gran déficit de lluvia respecto a lo que climáticamente se considera como normal y las consecuencias se ven ahora reflejadas en un fuerte estrés hídrico en la vegetación

Los montes de la comarca pinariega sufren una de las sequías más intensan de las últimas décadas y las consecuencias ya vienen observándose desde hace semanas. Las previsiones estacionales que organismos oficiales están manejando, como por ejemplo la agencia de meteorología española Aemet, no son nada halagüeñas y presentan lo que queda del mes de octubre con niveles de precipitación inferiores a lo normal y un mes de noviembre todavía muy difícil de predecir. Pero, todo apunta a que este estrés hídrico pasará factura, la más rápida en conocerse está siendo la que afecta a la micología.

“La previsión setera, según el déficit de lluvia del suelo y el estrés hídrico de las plantas, -y teniendo en cuenta las previsiones estacionales-, parece más bien mala. Especialmente en las zonas más altas de Urbión y Campiña, en las que el frío llega bastante antes que al resto”, señala el durolense Agustín Sandoval, con estación ‘Meteoclimatic’ y aficionado al estudio de la meteorología de la zona. “Sería necesario para que la campaña fuera normal, que empezara a llover lo antes posible y mediante temporales de ábregos, es decir, flujo atlántico del suroeste/oeste durante bastantes días y  con temperaturas suaves. Y que esta situación fuera persistente durante el resto de lo que queda de octubre. Para que poco a poco el suelo empezara a coger textura, y no la que tiene actualmente, más propia del granito”.

Una campaña setera que al venir de dos anteriores muy productivas costará asimilar. “De todas formas, llevábamos unas temporadas realmente espectaculares en lo micológico. Y se nos había olvidado que también existen campañas así. Ha habido años, especialmente en los 90, o por ejemplo en 1989, en que después de un verano muy seco, se continuaba con un otoño en que lo único destacable eran las heladas. O no hace tantos años, en que el monte presentaba un buen aspecto en septiembre, pero una fortísima helada de -7 grados en la zona de Urbión un 20 de septiembre, destrozó la temporada en esa parte de la comarca”, explica Sandoval.

Según este experto pinariego, los efectos de la sequía comenzaron a verse hace más de un mes, “sobre todo en pinos albares en la zona alta de Urbión que a principios de septiembre presentaban gran cantidad de acículas secas, e incluso ramas enteras estaban muertas. A bastantes anabiales les ocurría lo mismo, así como a otras plantas bien adaptadas al clima, como por ejemplo los serbales. Robles y helechales han sufrido también bastante estrés hídrico, así como hayedos. Especialmente el hayedo de Covaleda, que por encontrarse en orientación suroeste ha provocado una fuerte insolación con un suelo sin prácticamente agua, lo que ha generado que las hojas de muchas hayas hayan muerto. Otra consecuencia es que las fuentes del nacimiento del río Duero, en Urbion, a más de 2100 metros de altitud, se han secado”, concluye.

Una realidad la de este verano y otoño que destaca por el gran contraste entre el pasado invierno, uno de los más lluviosos de las últimas décadas con bastantes episodios de riadas.