Celebrarán sus bodas de platino.

"Juan Antón y Agustina Consuelo, de Pinilla de los Barruecos, celebrarán sesenta años de casados el próximo 16 de septiembre en la iglesia de San Cristobal

Juan Antón y Agustina Consuelo el día de su boda celebrada en la iglesia de Pinilla de los Barruecos el día 14 de septiembre de 1963.

Decía Benedetti, uno de los mejores poetas del siglo XX, que cinco minutos bastan para soñar toda una vida porque así de relativo es el tiempo. Y es que el amor lo trasciende todo acercando a aquellos que se aman de verdad a la eternidad. Juan Antón y Agustina Consuelo son de la preciosa localidad serrana de Pinilla de los Barruecos y el próximo sábado 16 de septiembre celebran en la iglesia de su pueblo sus bodas de Platino que indican que se casaron hace hoy nada más y nada menos que 60 años un 14 de septiembre de 1963. Juan Antón trabajó muy duro toda su vida en el monte y como cartero para sacar adelante a sus hijos Cándido, Rosana y Sara. En su juventud fue uno de los grandes pelotaris de la comarca de Pinares bajo el seudónimo del “Pesca”. Los más mayores todavía recuerdan aquellos grandísimos encuentros con Miguel Mindolo y Matías Izquierdo de Pinilla de los Barruecos, con Fernán de Salas de los Infantes, Kiko de Quintanar de la Sierra o Barril de la localidad hermana de Huerta de Rey. A comienzos de los sesenta Juan vivió y trabajó en Baracaldo durante ocho meses y allí siguió jugando con grandes pelotaris de la zona.

Fotos facilitadas por Abel Antón. 

Su nieto Abel nos cuenta para esta breve entrevista que fue siempre un poco cabezón y de carácter rudo pero muy sonriente. “Eso es lo que dicen todos los que le conocen, que siempre está de muy buen humor”. Sus grandes aficiones siempre han estado ligadas a su profundo amor por el bosque y por la naturaleza. Cortar leña o buscar setas han sido siempre sus grandes hobbies. “Ahora pasa mucho más tiempo en su huerta que es enorme y siempre le estamos diciendo que ya va siendo hora de bajar el ritmo”, comenta Abel. Su abuela Agustina siempre se ha dedicado al cuidado de las vacas y también al cuidado de sus hijos. Su carácter es un poco más duro que el de su abuelo y siempre fue una mujer más seria en todos los órdenes de la vida.

Ambos tienen grabado el día de su boda como un acontecimiento muy especial. Las mozas de la boda eran las que se encargaban de recoger todos los cubiertos, los platos y los vasos y los marcaban con pintauñas para así poder saber a quién le correspondían. También eran las encargadas de servir las mesas y de recoger. Por su parte los mozos de boda tenían que ir a por un carro de leña al ayuntamiento. El primer día se celebraba una comida en el edificio consistorial y se llevaba un pellejo de vino. El resto de los días se comía en casa de aquellos que organizaban la boda. Al final toda la familia tenía que aportar parte de la comida y en total eran cuatro días de fiesta.

CELEBRACION DE LAS BODAS DE ORO HACE AHORA EXACTAMENTE 10 AÑOS