Marcos González y Pablo Gómez harán la pretemporada con el primer equipo del Balonmano Burgos

Balonmano Burgos

Ambos jóvenes estarán durante el verano a las órdenes de Nacho González y formarán parte de equipos de la Academia en el próximo curso

El Club Balonmano Burgos inicia este miércoles los entrenamientos de la temporada 2021/2022, tras pasar los reconocimientos médicos y las valoraciones físicas, y, dentro del grupo de jugadores que comenzarán esta nueva campaña a las órdenes de Nacho González, se encuentran los jóvenes Marcos González y Pablo Gómez. Ambos entran a formar parte de un proyecto que el club quiere poner en marcha para compaginar los estudios y los entrenamientos de modo que se potencie la evolución de los jugadores en ambas áreas.

 

Pablo Gómez es uno de los cadetes que el pasado curso formó parte del equipo Rubiera BM Burgos que se coronó campeón de la Copa Castilla y León en la final jugada en Valladolid el pasado 12 de junio ante el Balonmano Castilla (23-31). El burgalés, de 15 años, «es un jugador antropométricamente grande que tiene que progresar físicamente mucho y queremos que ese sea su primer paso», explica el técnico del UBU San Pablo, Nacho González. Se trata de «un jugador polivalente, puede jugar en muchos puestos» describe el entrenador. El vallisoletano conoce la evolución del canterano en las últimas temporadas y tiene claro su potencial: «Queremos que siga dando pasos en su formación y queremos que tenga esta experiencia personal de poder entrenar en estas semanas en el primer equipo». Durante la presente camapañ formará parte del equipo juvenil y del filial rojinegro.

Por su parte, Marcos González es un jugador muy prometedor que proviene del Balonmano Ciudad Real. Llega a Burgos para estudiar en la UBU y para formar parte del filial cidiano. El castellano-manchego ha participado en concentraciones de la selección nacional y «es un jugador que puede jugar en todos los puestos de la primera línea, muy polivalente, bastante grande y físicamente bueno», detalla González. El central de 18 años ha podido debutar en División de Honor Plata con el Alarcos la temporada pasada y su talento no ha pasado desapercibido para el preparador del conjunto burgalés. «Tiene que trabajar para ir progresando como jugador» expone el técnico, y el modo de potenciar esta evolución es «dentro de un ambiente de alto rendimiento, como es el primer equipo», remarca.