El municipio de Neila acogerá el próximo 1 de mayo un encuentro de pandereteras en homenaje a la tradición musical local y, de manera especial, a la figura de Guadalupe Fernández de la Cuesta, heredera y transmisora de un legado profundamente arraigado en la identidad cultural de la villa. El acto dará comienzo a las 10:30 horas en la Casa del Parque de las Lagunas Glaciares de Neila y contará con la actuación del grupo burgalés Gavilla. Como parte central de la jornada, se acompañará el tradicional paso del varón-mayo por el barrio de San Miguel, en un recorrido hasta la cueva en el que sonarán cantos tradicionales interpretados al toque de pandereta, evocando antiguas celebraciones populares. El evento, de aproximadamente una hora de duración, tendrá un aforo limitado a 80 personas y cuenta con la colaboración del grupo burgalés Gavilla, Tu Voz en Pinares, Moz@s Neilenses y la asociación 'Los que Están por la Labor' y ASOPIVA.
El homenaje también pone el foco en la figura de Guadalupe González, considerada una de las pandereteras más representativas de la sierra y madre de Guadalupe Fernández. Desde finales del siglo XX, su conocimiento fue fundamental para la conservación del repertorio tradicional de Neila, siendo una de las mujeres más grabadas por investigadores desde la década de 1980.
Guadalupe González evocaba una infancia y juventud marcadas por la pandera, instrumento imprescindible en reuniones y celebraciones, donde las propias mozas debían tocar y cantar para poder bailar jotas, valses o popurrís. Recordaba especialmente las fiestas del primero de mayo, cuando los distintos barrios competían por engalanar a las “mayas”, niñas adornadas con decenas de cintas que se movían al ritmo de la danza del villano. Aquellas jornadas estaban cargadas de simbolismo comunitario, desde la búsqueda de cintas por todo el pueblo hasta la colocación del mayo, una tradición que en ausencia de los hombres —muchos de ellos trabajando fuera— recaía en las propias mujeres.
Este legado ha llegado hasta nuestros días a través de su familia. Su hija, Guadalupe Fernández de la Cuesta, mantiene no solo el repertorio, sino también una particular forma de tocar la pandereta, heredada directamente de su madre y característica de Neila, lo que refuerza el valor singular de esta tradición.
