Molinos de Duero se rinde un año más a su Vía Crucis viviente entre una gran afluencia de público y sin lluvia

Fotos: Jesús Martín

La localidad vivió ayer viernes uno de sus días más multitudinarios del año con la celebración de una nueva cita del Vía crucis viviente. Un acto que comenzó a celebrarse hace 14 años y que ya es todo un referente en la provincia durante la Semana Santa.

Al final, las condiciones climáticas permitieron que Molinos de Duero llevase a cabo su Vía Crucis viviente, una cita que cumple catorce ediciones y que de nuevo ayer viernes santo consiguió congregar a un numeroso público atraído por la emotividad y gran representación de los últimos instantes de la vida de Cristo.

La escenificación llegó a conmover, a emocionar y, sobre todo, a sorprender. El mayor ejemplo de unión son los cincuenta vecinos que participaron en el recorrido que comenzó desde la ermita del Santo Cristo, a 500 metros del pueblo. Siempre se realiza el mismo recorrido, puesto que en esta senda hay cruces de piedra y en cada una de ellas se para la procesión para escenificar los distintos pasos.

La gran actuación de la persona que encarna a Cristo, unido todo ello a romanos, tamborileros, esclavos y carros hicieron de este momento un instante único para la población de Molinos.