Pinares lucha para vencer el miedo a una pandemia que no debe dejar más secuelas

El miedo es libre. Dice una manida expresión con la que se intenta justificar un estado de inestabilidad y de angustia ante un peligro real o imaginario

 El Covid-19, su incidencia en la población, las muertes que ha causado y la sensación de desprotección que nos ha dejado, no son hechos imaginarios. Son tristemente reales, tanto los hechos como las consecuencias que nos está dejando.

Estamos en una especie de carrera-maratón por intentar huir hacia alguna parte. Intentamos movernos más rápido de la capacidad de nuestras piernas, apretando el corazón, para no ser capturados por ese miedo que tanto nos agobia.

Y sin embargo, ahí sigue pisando los talones. Se nota en nuestro comportamiento en una fila, en los saludos huidizos a convecinos y casi ofensivos al forastero que ha se ha acercado a nuestro pueblo sin, al parecer, todos los permisos en regla.

Ayuda a esta sensación de angustia los vaivenes que nos dan las administraciones. La última, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, desdiciéndose de lo dicho, y optando por no incluir a provincias como Soria en la fase 3 de la desescalada en el proceso por recuperar una ansiada normalidad.

No es que la diferencia entre fases esté demasiado claro, máxime cuando sale un Real Decreto que corrige a lo anteriormente consensuado, flexibiliza o presiona, y ante todo, desnivela el puente entre esas fases. Es más el miedo que nos genera.

Miedo libre: ¿Qué no nos estarán contando para no dejarnos pasar de fase?, ¿Se están ocultando datos?, ¿Cuál es la realidad en la que nos encontramos frente al coronavirus?.

Seguramente sea una medida de precaución, pero estas dudas siembran confusión y añaden más miedo al miedo. La incidencia registrada por el Covid-19, tanto en la provincia de Soria como la de Burgos, está siendo muy baja, y esa marcha atrás, - en teoría más simbólica que fundamentada-, sube la temperatura del miedo y aporta una imagen totalmente contraria a la que pretendíamos ofrecer de cara a quitarnos el estigma de haber sido una de las zonas más castigadas del país por la pandemia, lo que no es cierto.

Es necesario despejar ese miedo, y abrir nuevas vías para la promoción de Pinares. Sus atractivos hacen necesario una llamada para que los visitantes sientan que están en un sitio con todas las garantías. Las dudas o la marcha atrás, - sin rebrotes ni aparentes peligros, al menos de lo que sabemos-. sólo generan incertidumbre, y los visitantes se nos escaparán a lugares con representantes más avispados.

Y aquí nos comeremos el miedo con patatas revolconas.