Los servicios que nos cuesta mantener

En la década anterior, cuando todavía estábamos pletóricos de proyectos,  y con algo de dinero en los cajones, políticos e instituciones crearon nuevos servicios en la comarca escudados en la sabia intención de aprovechar los recursos comarcales. 

Jalonados en distintos municipios, parajes y lugares de interés, se adecuaron museos y centros de interpretación, oficinas y puntos de información, que hacían más atractiva y provechosa la visita a la comarca de Pinares.

La Casa de la Laguna Negra o museo del bosque en Vinuesa, la ampliación y mejora del centro de interpretación del Río Lobos con la piscifactoría, el museo de San Leonardo, el Centro de interpretación de las necrópolis en Palacios de la Sierra, la Casa de la Madera en Revenga, el Centro de interpretación de Las Lagunas en Neila, el centro micológico de Navaleno y El Aula del Bosque en El Amogable son un claro ejemplo de tamaño esfuerzo con instalaciones bien equipadas y un servicio acorde a las necesidades del visitante y de la población local.

Edificios y servicios supusieron el desembolso de una cuantiosa cantidad de dinero, que se pudo apañar en forma de subvenciones, líneas de ayuda y apoyos institucionales. Hasta ahí, todo perfecto. Lo malo viene después, cuando se corta el hilo, a veces casi invisible, de la ayuda institucional y el funcionamiento de estos centros no encaja en ninguna de las formas de hacer viable lo que en su construcción nos parecía fácil de mantener.

Y ahí se deja a los ayuntamientos la apertura, conservación y manutención de estos centros, casas, museos y aulas. Priorizando necesidades, los que hoy nos rigen en los municipios optan por cubrir los servicios básicos, pagar a secretario y otros empleados municipales que mantienen en orden el término, y dejan, por si algo queda, estos ´extras` para los sobrantes de unos presupuestos cada vez con menor capacidad de maniobra, ya que los ingresos de recursos propios son escasos, y las competencias que quieren abarcar las administraciones más cercanas se hacen más vastas y profundas.

Las consecuencias ya están ahí.  Los humildes servidores de lo público se ven obligados a restringir los servicios de apertura de centros y museos. La Junta de Castilla y León, a través de la Fundación del Patrimonio Natural, dice no dar más de sí. Estos nuevos servicios acaban siendo sólo para el verano, fines de semana en el mejor de los casos o cierre y pensar en otros usos, en el peor.

 Y ahora viene lo del dicho del ´pez que se muerde la cola`. ¡Cómo vamos a atraer visitantes, si llegan se instalan, quieren visitar la zona y se encuentran con los centros cerrados y resulta impracticable el acceso a algunos de los parajes de interés¡. Al revés, ¡Para qué vamos a tener abiertos la casa y el aula si no hay gente¡, nos parece que es despilfarrar personal, servicios y fondos.

El problema está ahí, y no sirven las lamentaciones. Quizá una de las soluciones pueda ser la creación de una red de servicios, de la que se haga cargo una única empresa en la comarca capaz de dar servicio, mantener puestos de trabajo y hacer negocio. No estaría acabar con la arraigada costumbre del ´todo gratis` y hacer que el visitante valore más aquello que está viendo y disfrutando.  Hay otra opción en la que ustedes seguro están pensando, la de cerrar, y como se expresa un dicho popular: “Dicen que la mala vida perjudica a la salud, existe otra, pero esa no es vida”.