sábado. 13.04.2024
Sociedad

"Miel", el perrito adoptado que hace felices a los chicos de ASPANIAS de Salas de los Infantes

La discapacidad no es una lucha valiente o coraje frente a la adversidad. La discapacidad es un arte. Es una forma ingeniosa de vivir. Esta es una maravillosa frase de Neil Marcus, un actor y dramaturgo que lucho toda su vida por reformar la forma de ver la discapacidad. Porque realmente nadie tiene ninguna discapacidad y si habilidades diferentes. Este es el lema de La Asociación Aspanias (Asociación de familiares de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo) es una organización social declarada de utilidad pública y sin ánimo de lucro, cuya misión es “Defender los derechos de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias”.

María José Santamaría Escolar es la encargada del centro de día de ASPANIAS en Salas de los Infantes y está en la unidad asistencial. Lleva en el centro desde 1991. Hace ahora doce años puso en marcha en el centro la Musicoterapia que consiste en usar las respuestas y conexiones de una persona con la música para estimular cambios positivos en el estado de ánimo y bienestar general. “Además, hace seis años, el centro de Salas decidió adoptar un perrito de acogida llamado Miel, nombre que pusieron en la protectora por el color de sus ojos y por su dulce carácter. Miel tuvo una infancia muy difícil en la que pasó malos tratos y estuvo atado toda su vida. Por eso compartir tiempo, juegos, carreras y cariño con los usuarios de ASPANIAS fue un cambio radical en su vida y en la de ellos porque nunca entró un perro antes en el centro. Por eso se tuvo que trabajar muy duro primero quitando algunos miedos y más adelante con adiestramiento cognitivo emocional preparándole para ser perro de terapia. Yo también tuve que estudiar en Madrid para ser técnico en Terapia Asistida con Perros y una vez terminé Miel comenzó a ser compañero de trabajo y  compañero de aventuras. Todos lo acogieron con entusiasmo y fue el centro de caricias, piropos y muchos besos incluso de aquellos que tenían miedo a los perros y es que el trabajo con animales y en  nuestro caso en concreto con perros es muy beneficioso. A nivel físico alivia el estress y baja la presión sanguínea. Interactuando en los juegos estimulamos la actividad física igual que llevándole con la correa de paseo lo que ayuda a mantenernos en forma reduciendo el riesgo de padecer enfermedades coronarias. A nivel cognitivo en las sesiones aprendemos cosas nuevas que nos ayudan a cuidar y educar a nuestro amigo y hacemos actividades divertidas de estimulación cognitiva (lenguaje, cálculo, vocabulario, usías, praxias, atención e incluso un poema). A nivel emocional liberamos tensiones y favorece el aumento de la autoestima ya que nos vemos capaces de darle órdenes y nos obedece. Siempre nos saca una sonrisa cuando mueve el rabito y capta nuestra atención en periodos largos de tiempo. El saber que la semana siguiente vendré mantiene viva nuestra ilusión porque lo queremos muchísimo y tenemos un vínculo afectivo muy fuerte con él. A nivel relacional trabajar con Miel hace que sintamos más simpatía y respeto por todos los seres vivos incluidos nuestros compañeros. Guardamos mejor los turnos y favorece la cooperación entre nosotros cuando le cepillamos y le cuidamos. También hablamos con la gente del pueblo cuando nos paran en los paseos y le dicen cosas a Miel y eso mejora nuestras habilidades sociales. Sentimos que le cuidamos y que es responsabilidad nuestra que esté bien. Incluso le acompañamos al veterinario a ponerse las vacunas. Hasta las personas más aisladas y retraídas salen de su mutismo e interactúan con Miel sacándoles una sonrisa. Por todo ello empleamos terapias alternativas para contribuir a la salud y bienestar de nuestros usuarios”, matiza María José.

Laura Rica, cuya familia es de Arauzo de Miel, comenzó siendo coordinadora y actualmente es la directora de la residencia, del Centro Ocupacional y de la Unidad Asistencial. “Al llegar por las mañanas lo primero que hago es ver los partes para ver si ha ocurrido algo significativo. Atiende a las familias y gestiona todas las áreas que implican el funcionamiento del centro: personal, intervenciones, programas, necesidades, ya sean personales o de la estructura del centro y la salud. Los programas están centrados en las personas y en el Centro de Día se trabajan programas de musicoterapia, terapia asistida con perro, nuevas tecnologías, estimulación cognitiva, laborterapia, accesibilidad cognitiva o salud. La verdad es que con los años todo ha ido mejorando y tanto en Salas de los Infantes como en la comarca, sus vecinos les tratan como a uno más. Les quieren, les aceptan y cuidan de ellos. “Con respecto a la Terapia asistida la historia de María José es muy bonita porque fue iniciativa suya introducirla en el centro y para ello tuvo que prepararse a conciencia en Madrid. La verdad es que tiene una vocación de toda una vida en el cuidado de los chicos y es en definitiva una profesional muy muy valiosa”, finaliza Laura

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