El verano de 2026 está dejando una huella importante en Castilla y León. Durante estos meses, el calor y la sequedad han puesto a los montes de la comunidad en alerta, con incendios que han obligado a movilizar numerosos medios y que, en algunos casos, han llegado a poner en riesgo a vecinos y zonas habitadas.
Entre los más importantes destacan los de Burgohondo (Ávila), con cerca de 37.800 hectáreas afectadas, y Fermoselle (Zamora), con unas 10.751 hectáreas. León también ha sufrido varios fuegos de importancia, como los de Castropodame, Veguellina de Órbigo y Ribota de Sajambre. En Burgos y Soria, aunque los incendios han sido de menor extensión, también se han vivido momentos de preocupación.
En nuestra comarca de Pinares, este verano también hemos vivido de cerca el riesgo de los incendios. Cabe recordar los fuegos de Navaleno y Vinuesa, que ya ocuparon estas páginas y que pusieron en alerta a la comarca. El primero obligó a evacuar un campamento juvenil en Pinar Grande, mientras que el segundo afectó a una zona de pinar próxima al camping. Dos episodios que nos recuerdan la importancia de mantener la atención y cuidar nuestros montes, especialmente durante los meses de mayor riesgo.
A pesar de que algunos de estos incendios pudieron controlarse rápidamente, la temporada deja claro que ninguna zona está libre del peligro de las llamas. La prevención, la vigilancia y la rápida actuación siguen siendo fundamentales para evitar que un pequeño fuego pueda convertirse en un incendio de grandes dimensiones, especialmente en territorios como Pinares, donde el monte forma parte esencial de nuestro entorno.
