Covaleda volverá a rendir homenaje a una de las artes textiles más delicadas y admiradas de la tradición artesanal española con la celebración del XIII Encuentro de Encajeras de Bolillos, que tendrá lugar el próximo sábado 29 de agosto de 2026, de 10:00 a 13:30 horas, en los jardines del instituto de la localidad.
Organizado por la Asociación Cultural Amas de Casa Santa Julita, con la colaboración del Ayuntamiento de Covaleda, el encuentro se ha consolidado como una de las citas culturales más esperadas del verano pinariego, reuniendo cada año a decenas de encajeras procedentes de diferentes provincias para compartir conocimientos, mostrar sus trabajos y mantener viva una tradición artesanal centenaria.
Además de contemplar el proceso de elaboración del encaje en directo, el público podrá disfrutar de una exposición de piezas, un taller infantil, programado para las 12:00 horas, con el objetivo de acercar este oficio a las nuevas generaciones, y un sorteo entre los asistentes, completando así una jornada pensada tanto para los aficionados como para quienes descubran por primera vez este arte. Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 8 de agosto, pudiendo realizarse a través de los teléfonos facilitados por la organización.
Un arte que transforma hilos en obras de encaje
El encaje de bolillos es una técnica artesanal cuya historia se remonta a finales de la Edad Media y que alcanzó un importante desarrollo en Europa entre los siglos XVI y XVIII. Consiste en entrelazar cuidadosamente decenas —e incluso centenares— de hilos enrollados en pequeños cilindros de madera, conocidos como bolillos, siguiendo un patrón previamente dibujado sobre una almohadilla o mundillo.
La encajera cruza y gira los bolillos con gran rapidez y precisión, sujetando el trabajo mediante alfileres que marcan el dibujo. El resultado son delicadas composiciones de gran complejidad técnica que han servido históricamente para adornar prendas de vestir, mantelerías, ropa de hogar y piezas litúrgicas.
Aunque pueda parecer una labor sencilla a primera vista, el encaje de bolillos requiere paciencia, coordinación, memoria y una extraordinaria destreza manual. Cada pieza puede necesitar desde varias horas hasta semanas de trabajo, dependiendo de su tamaño y dificultad.
