lunes. 27.05.2024

Acaba una legislatura plagada de dificultades sanitarias y económicas

Ha sido una legislatura de usar y tirar. Cerramos un ciclo de cuatro años plagado de vicisitudes.

 

 

 Los ayuntamientos han tenido que hacer frente a un huracán lleno de incógnitas como el del Covid 19 que se ha llevado por delante a mucha gente, y contra el que no se sabía cómo actuar, y si había alguna solución al respecto, no se podía llevar a efecto con medios municipales.

Buena parte de los Consistorios de por aquí han mantenido una posición heroica frente a la pandemia. Al más puro estilo ‘Indiana Jones’ se han abierto camino en medio de una selva de dificultades, movilizando todos sus recursos para que la gente dispusiera de mascarillas, acercando alimentos a las ventanas de las casas para los vecinos que tenían problemas para abandonar el domicilio y facilitando un funcionamiento normalizado de la vida, incluso granjeándose la incomprensión de los habitantes al suspender encuentros, tradiciones y verbenas musicales.

Alcaldes, concejales, secretarios y operarios municipales han remado para que el barco de los pueblos no encallara. Vuelta a la normalidad. Era necesario tirar adelante y hacer como si nada hubiera pasado, y cuando el sol brillaba en lo alto y la luna nos mecía para amamantar un dulce sueño, llega el diablo y menea el rabo. La crisis económica galopante, agazapada tras las rocas de la una isla desierta, enseña su mejor versión, y los precios de productos básicos, artículos indispensables, combustibles, material de construcción y una larga lista de todo lo indispensable se hace cada vez más inalcanzable.

Y ahí está el cuerpo de utilleros enfangados de nuevo en los problemas otrora invisibles. Las empresas no licitan a los precios que fijan los plenos para las obras. Los concursos públicos se quedan desiertos y los Ayuntamientos se ven obligados a sacar del refajo de sus ahorros el dinero para el pago de los excesos de obra, cuando no acudir a la operación de crédito, aumentando el endeudamiento y reduciendo la posibilidad para actuar en intervenciones ya comprometidas.

He ojeado algunos de los programas con los que las diferentes candidaturas concurrieron a las elecciones locales en 2019, y están llenos de incumplimientos. Ahora, en estas semanas nos dirán que no, que incluso han traído subvenciones y alcanzado compromisos por encima de lo prometido. Vemos estas semanas ejecutar algunas de las obras para las que la legislatura se les había quedado corta. Varios equipos de gobierno buscan la reválida, y parte de ellos lo conseguirán. Otros se quedarán en el camino, sin acabar de comprender cómo una gestión de sobresaliente, no ha conseguido un aprobado raspón.

 

 

Acaba una legislatura plagada de dificultades sanitarias y económicas