miércoles. 01.02.2023

Los "heavys" de los ochenta en Salas de los Infantes

Los años ochenta fueron la ostia. Sobre todo para un niño pequeño de un pueblecito como Salas en la comarca de pinares. De aquellos años tan intensos como inolvidables guardo muchos y maravillosos recuerdos. Uno de los más nítidos e intensos en mi memoria es el de los grupos de heavy metal. En aquella década maravillosa sonaban canciones tan potentes como inolvidables de Barón Rojo, Obús, Ángeles del Infierno, Banzai, Nú o Muro. Formaciones fantásticas que se podían escuchar en todas las emisoras de radio y verse casi semanalmente en Televisión Española. Eran años de absoluta libertad y experimentación. Años en los que España trataba de reinventarse a través de la cultura y en este caso de la música. Las letras de sus canciones eran como balas que penetraban sin piedad el alma para que ésta buscara su espacio en un mundo sin rumbo o dirección. Letras que reivindicaban la búsqueda sin descanso de libertad dentro de un sistema esclavista y opresor. Letras de sudor y sangre que reescribían la historia en canciones llevaban a cientos de miles de jóvenes melenudos de concierto en concierto por toda la geografía nacional e incluso europea. Pinares no fue una excepción. En Salas se formaron muchos grupos de chavales adolescentes orgullosos maqueados con sus chupas de cuero, sus pantalones ajustados y sus botas de batalla. Grupos que recorrían las calles en manada escuchando en sus radios los mejores temas del momento. Fue en aquellos años inolvidables cuando Barón Rojo ofreció un recital de lo mejor de su música en la que hoy es la Plaza de Toros de la ciudad milenaria. El concierto fue estelar en un recinto abarrotado al que se acercaron grupos de amigos amantes del heavy de toda la comarca y de otros muchos puntos de España. Yo no era más que un niño. Quise entrar pero por desgracia me descubrieron. Así que no me quedó más remedio que sentarme fuera para escuchar aquellas canciones que iluminaban musicalmente el firmamento. Creo que fue allí cuando me enamoré por primera vez. Y no fue de una bella dama, sino de aquella música gloriosa e infernal al mismo tiempo que hacía que mi corazón latiera más rápido sintiendo de algún modo la verdadera libertad. Tal vez por eso ayer, recordando también a todos aquellos heavies que nos dejaron muy pronto, volví a escuchar allí algunos de los mejores temas de aquel momento. Me quedo sin duda alguna con un grupo como es Barón Rojo y con uno de sus grandes temas como es “Vivimos en un campo de concentración”. Os recomiendo escucharla para así entender que ellos ya vieron lo que sucedería hace nada más y nada menos que cuarenta años. Sin más amigos, larga vida al heavy metal. Larga vida al Rock and Roll.

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