domingo. 26.07.2026

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Preservación de aves en Pinares con Julián Barrio - Abejar 2026

Julián Barrio Medrano lleva junto a los pájaros toda una vida. A sus 82 años, sigue colocando las casas de madera, que él mismo retoca y repara, frente a su casa y junto al Descanso, en Abejar.

“Desde 1970 se empezó a repoblar los nidales, se repoblaron estos montes para que las naves insectívoras los ocuparan y les sirvieran de protección ante la dureza del tiempo”, nos comenta este afanado cuidador de la reproducción de los pájaros y su pervivencia en la zona.

“Hay menos bajas que en los nidos naturales, ya que en éstos hay alimañas que los pueden destruir”. Una cuarentena de cajas-nido son colocadas en distintas zonas del monte, con la orientación sureste, cuando arranca la primavera. El año pasado, Julián sacó 40 nidales positivos,.

Las cajas nido forestales del antiguo ICONA fueron muy utilizadas en España desde los años setenta dentro de programas de mejora forestal y control biológico de plagas en Pinares. En los pueblos de Abejar y Vinuesa se fabricaban estas cajas en carpinterías locales, y estos nidales, de distintos colores, han formado parte del paisaje en montes de la zona durante décadas, y aún hoy se pueden ver algunas en pie, deterioradas por el paso del tiempo y abandonadas, pues nadie como Julián se está ocupando de ellas.

Muchos de aquellos nidales que habitantes de Pinares siguen teniendo en la retina, seguían un diseño estándar conocido hoy todavía como ‘Modelo ICONA’. Se distribuía gratuitamente cajas nido a colegios y se realizaban campañas ambientales en los años setenta y ochenta. Había personas que se dedicaban a cuidar de estas cajas-nido, y vigilaban la entrada, crianza y salida de estas aves, y el desarrollo de los pajarillos y su incorporación al entorno.

Las dimensiones técnicas más comunes del modelo original aparecen todavía en manuales forestales que se estudian en las escuelas de capacitación agraria. La base interior estaba en  120 × 115 mm; el grosor de madera alcanzaba los 10 mm, el orificio de entrada era de unos 30 mm.

MENOS ESPECIES

La labor de Julián, ahora ayudado por su amigo César, es constante y efectiva. Cuaderno en mano, de forma periódica, ahora baja los nidales de las ramas del pino, y apunta el recuento tantos huevos, tantos pajarillos de esta o la otra especie. En semanas atrás ha tenido que colocar las casitas de aves, tras su reparación en el ‘taller’ de Abejar.

Sin embargo, su trabajo es una gota de agua en un océano. Ha ido de aquí para allá, entrando en despachos y pidiendo a responsables de Medio Ambiente que hagan algo para impedir que los pájaros huyan a otros lares.

“Esas aves que teníamos por el pinar están desapareciendo”. Julián lanza un SOS para la permanencia de los pájaros “ya que si no tienen una protección tienden a marcharse”.

“Por el color de las plumas vemos que hay especies que comparten un nidal, con lo que eso nos alerta de que necesitan más nidales”. El carbonero y herrerillo común mezclan los huevos, uno ocupa una parte y el otro la otro del nidal.

“´Mi intención es que la gente, las administraciones, y quien sea, sepa entender lo que estamos haciendo por las aves insecticidas”.

El colirrojo real, las ardillas, el trepador azul, los estorninos, el carbonero común en algunas zonas, el agateador común,…están desapareciendo. “Tenemos que proteger lo poco que nos queda”, afirma Curro, “y que vayas por el camino y te encuentres con que es muy raro encontrar un pájaro, es algo que tenemos que recuperar, cuesta trabajo, pero si te gusta buscas un rato y ya está”.

Julián relata cómo cuando filmaban “las películas”, llegaban a reconocer unas setenta especies, “y ahora si vas por el monte puedes oír solo un gateador, y es que a mí me encanta oírlos y pasear sin apenas mosquitos”.

MANTENIMIENTO CONSTANTE

A los trabajos de colocar las cajas-nido, vigilar y contar huevos y pajarillos, y procurar que los depredadores no provoquen la caída del habitáculo, se suma la recogida, para guardarlos de cara al invierno.

“Un día bajando los nidales, nos salían murciélagos por un tubo, y cuando vamos a recogerlos ya en septiembre, nos encontramos con muchos avisperos y, qué pasa con todo el invierno, pues no sabemos, pues la fauna desaparece”.

A veces es una tarea arriesgada, como relata Julián al ser sorprendidos, él y César, por un avispero que había anidado en la casa-pájaro. “Cualquiera metía ahí la mano, yo pensé al principio que no pasaba nada, pero luego me di cuenta que salían por todos los sitios”.

El pico del Picapinos es uno mayores enemigos de la integridad este hábitat. El solo puede destruir cajas nido de madera, y de hecho es uno de los principales problemas de los nidales forestales

El pájaro carpintero aprende rápidamente que dentro de ciertas cajas hay huevos, pajarillos, o incluso insectos y parásitos. Ayudado por su arma natural, abre literalmente un boquete lateral con el pico para acceder al interior.

Desde SEO/BirdLife se describe que la acción de estos pájaros “puede llegar a depredar casi la totalidad de nidos” en zonas con muchos nidales.

Julián ha logrado dotar de la solución que, en parte, minimiza el problema. Son chapas metálicas alrededor del agujero “He llegado a tener muchas chapas, con las que voy reforzando la entrada al interior”. En otros lugares, también se han utilizado una malla metálica lateral, la madera más gruesa, o incluso modelos de hormigón-madera.

MENOS INSECTOS

“Yo tengo una ventaja, ya que al colocarlos me adelanto para que el herrerillo capuchino tome esos nidales, se escapa, y puede ser utilizado por el papamoscas cerrojillo, ya que al no haber nidos, ellos los ocupen”. Esta operación que hace Julián sirve para optimizar mejor las cajas-nido, y se van alternando diferentes especies en un mismo habitáculo.

La experiencia de estos años le enseña que “donde hay pájaros hay menos mosquitos”Algunos pájaros son especialmente útiles contra insectos como la Golondrina o el Vencejo, y también el Murciélago que, pese a no ser pájaro, consume muchos insectos.

Divulgar esta riqueza que Julián observa frecuentemente en el monte es un reto para que la gente conozca mejor estas especies de la naturaleza. “Yo he estado en Arnedo, hablando a la gente, y me han publicado contenidos en las revistas”, dice un tanto defraudado por la falta de interés que encuentra entre muchos grupos. “Es mejor dar charlas a gente que sepa de lo que hablamos, y que esté preocupada por el futuro de los pájaros”.

Hoy, este vecino de Abejar, activo y en perfecto estado de salud, que hace del monte su vida, explica con orgullo los diferentes nidos que ha ido recogiendo por el monte a lo largo del tiempo, y que guarda con mimo en ‘El Descanso’, el merendero copado por huellas de la naturaleza. Es su mundo, un mundo que quiera compartir, con quienes sean capaces de entender que sin pájaros, perdemos una parte importante del eslabón de la vida.

 

 

 

 

 

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