Vadillo celebró el pasado sábado 6 de septiembre una nueva edición de su tradicional caldereta popular, una cita que cada verano reúne a vecinos y visitantes en torno a la gastronomía y la convivencia. La jornada comenzó a las 15:00 horas y estuvo amenizada por gaiteros, que pusieron música y ambiente a una celebración ya arraigada en la localidad.
Para esta edición se cocinaron alrededor de 200 kilos de carne de cordero, que posteriormente fueron repartidos entre los vecinos y visitantes que se acercaron a disfrutar de la comida. Una cantidad que da buena muestra de la dimensión que ha adquirido esta celebración a lo largo de los años.
Uno de los elementos más destacados de la jornada es la labor del equipo encargado de preparar la caldereta. Los cocineros llevan 35 años manteniendo viva esta tradición, aunque durante todo este tiempo el grupo ha ido incorporando nuevos integrantes. La experiencia acumulada durante estas tres décadas y media ha permitido conservar la esencia de una receta y una forma de cocinar que forman ya parte de la memoria colectiva de Vadillo.
La tradición tiene su origen en una celebración veraniega que comenzó a realizarse en la ermita, donde los vecinos se reunían para compartir una jornada de convivencia. Con el paso de los años, aquella celebración fue consolidándose hasta convertirse en la actual caldereta popular, manteniendo intacto su principal objetivo: reunir a la comunidad alrededor de una mesa.
La jornada del sábado volvió a demostrar que las tradiciones populares continúan teniendo un papel fundamental en la vida de los pueblos. Entre el olor de la carne cocinada, la música de los gaiteros y el encuentro entre vecinos y visitantes, Vadillo volvió a disfrutar de una celebración que, después de 35 años de historia, sigue formando parte de su identidad y de su calendario festivo.
La preparación de la caldereta volvió a requerir horas de trabajo y dedicación por parte de los cocineros, que se encargaron de elaborar el plato de manera tradicional para que pudiera llegar a todos los asistentes. La elaboración de los 200 kilos de carne de cordero convirtió la jornada en un auténtico encuentro gastronómico y puso de manifiesto la capacidad de organización y colaboración que existe entre los vecinos. Más allá de la propia comida, la cita supone cada año un punto de encuentro en el que se estrechan vínculos y se comparte tiempo entre generaciones.
