miércoles. 22.05.2024
Los hermanos Olalla descienden de Duruelo y viven en Soria capital, donde juegan en el Santo Domingo y en el Grupo Herce

Alejandra y Adrián Olalla, esencia pinariega que despunta en la élite del voleibol español

El voleibol nacional tiene sello pinariego. Tiene la garra y la fuerza surgida de los árboles, de la tierra, de los sonidos de la naturaleza y del olor a monte y madera. Y es que dos de los jugadores que despuntan en este deporte son de Duruelo y, además, son hermanos y sus nombres y apellidos pasarán a la historia del voleibol. Y es que los hermanos Olalla, Alejandra y Adrián, se han hecho un importante hueco a base del esfuerzo, el sacrificio y la dedicación que requiere cualquier deporte de élite.
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Adrián y Alejandra Olalla.

Alejandra Olalla es la mayor de los dos hermanos y a sus 26 años (1.82 m. de altura) tiene en su haber una amplia trayectoria, jugando incluso en la máxima categoría del voleibol español en la Superliga Femenina. Un camino que, por diferentes motivos, le hizo regresar esta temporada a casa a la Liga regular, a Soria, con el Sporting Club Voleibol Santo Domingo. 

Por su parte, Adrián Olalla, a sus 22 años (1.96 m. de altura) también ha regresado a Soria para continuar en la élite con la Superliga Masculina con el Grupo Herce que se encuentra en los playoffs por el título y que este fin de semana vivirá un encuentro vital para encarar la final del campeonato. Ambos hermanos han querido compartir en esta entrevista sus comienzos, sus años fuera de Soria y su regreso, pero también su parte más íntima hablándonos de su relación con su pueblo y su infancia. 

Alejandra descubrió el voley a los 12 años cuando por casualidad el que sería su entrenador más tarde la paró por la calle viendo en ella una futura promesa en este deporte. Y no se equivocó. Lo que no sabía es que la dificultad para compaginar deporte y carrera profesional en Madrid le llevaría a tener que dejar el voley durante estos dos últimos años, haciéndola regresar a su pasión esta temporada volviendo a Soria.

Ha sido un regreso muy agradable y la verdad que me apetecía volver a tener buenas sensaciones en la cancha. Al final, hacía dos años que no competía y buscaba recuperar tiempo de entrenamiento”, explica Alejandra, apuntando que “actualmente el voleibol es un deporte muy minoritario y en la categoría femenina la cosa es peor. Es muy difícil tener un futuro deportivo bueno, económicamente hablando, porque los contratos son muy precarios. Si has conseguido sacarte una carrera universitaria, y un trabajo, es inevitable dejar de competir si no te ofrecen buenos contratos. No vas a echar por tierra tu trayectoria académica por algo de lo que no puedes vivir”.

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Se define como una jugadora muy organizada y meticulosa, a la que le gusta tener en orden todo lo que implica cada jugada "y saber donde tengo que estar en un partido en todo momento. Dentro del equipo veo muy importante la comunicación entre jugadoras, tener buen feeling y saber entendernos”, señala.

De sus comienzos en el voley surgió el que su hermano Adrián también se ‘enganchara’ a este deporte. “Mis descubridores fueron Elías Teres y Samuel Moreno, yo simplemente me dedicaba a jugar al fútbol y hacía atletismo, pero nada más allá. Entonces, los entrenadores de mi hermana, la cual iba a entrenar con el Santo Domingo, cuando íbamos a recogerla me conocieron y se entretuvieron en jugar y enseñarme lo que podían en el rato que mi hermana se cambiaba. De esa forma me empezó a llamar la atención”, explica Adrián Olalla.

Confiesa Alejandra que le hace mucha ilusión ver el futuro que le depara a su hermano "ya que fue en parte gracias a mí por lo que empezó a jugar y siento que le quedan muchos años por delante de competición y muy buen futuro deportivo. Espero compartir con él todos los triunfos que le queden por delante y ayudarle tras las derrotas”.

Y es que Adrián Olalla está, como avanzamos al principio de esta entrevista, en la élite del voley nacional con la Superliga Masculina y su trayectoria de cara a futuro se presenta muy prometedora. La pasada temporada jugó en el CV Guaguas de Las Palmas de Gran Canaria y esta temporada ha regresado a su casa con el Grupo Herce Soria.

“La verdad que muy cómodo, el club desde el primer día me dio una gran confianza y me recibieron encantados. Y he vuelto a casa otra vez, que parece que no nos damos cuenta a veces pero te ayuda mucho estar aquí”, señala Adrián, confesando que “ahora mismo estamos en la parte más importante del año la verdad, al final juegas toda la liga para conseguir una posición al final que te aporte mejores cruces en el playoff. En este caso quedamos terceros, a un solo punto de los segundos, y hemos sido capaces de vencer a todos los equipos en algún momento de la temporada. Así que se ve bien, a pesar de que ahora hay que terminar de cerrar el círculo”.

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Este sábado 6 de abril a las 19.30 horas jugarán ante Cisneros Alter Tenerife, correspondiente al segundo duelo de los cuartos de final, donde los sorianos parten con ventaja al haber logrado la victoria en la ida. En el caso de que sea necesario un tercer partido, se dirimirá el domingo 7 de abril a las 18 horas en Los Pajaritos. 

Adrián se define como un jugador “bastante impulsivo y es una de las cosas que estoy intentando cambiar. También me defino como trabajador y muy competitivo. Para que un equipo funcione creo que debe haber varias claves: trabajo, comunicación dentro y fuera de la cancha, socialización fuera de la cancha y que todos tengamos claro el objetivo para remar juntos”. 

Duruelo es para ambos hermanos "como volver a la infancia y a los interminables veranos en el pueblo, la casa de la abuela y la vida en bicicleta. Poder salir a dar un paseo por parajes inimaginables a despejar la mente, o tomarte una caña en la terraza del bar, es algo que me gusta mucho y que por el ritmo de vida que te marca el deporte desgraciadamente no hemos podido hacer demasiado, pero confío en que siempre será nuestra segunda casa y podremos pasar más tiempo allí”, añade Alejandra. “Siempre da gusto llegar y echarte al lado de la lumbre al calor o ver de nuevo a tus amigos del pueblo que hace bastante tiempo que no ves”, añade Adrián, puntualizando “que es uno de los sitios de mi infancia, donde realmente me he criado y he adquirido los valores que tengo ahora, junto con Briviesca y Soria”.

Su familia, el pilar de sus vidas, "la que me pone los pies en la tierra”, asegura Adrián. Alejandra añade que “es y será el pilar fundamental en cada uno de los éxitos personales, así como el gran apoyo también en los fracasos. Es la parte de mi vida en la que más confío. Agradecerles todo el apoyo que siempre han mostrado y por todo lo que nos han ayudado. No siempre es fácil el deporte profesional y te pierdes muchos eventos y reuniones familiares, pero la verdad que tanto mis abuelas, mis padres, tíos y resto de familia así como todos mis amigos y mi pareja han hecho que todo sea mucho más fácil”, concluye.

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Alejandra y Adrián Olalla, esencia pinariega que despunta en la élite del voleibol español