La comunidad de Quintanar despide con mucha tristeza a Luis Chicote, quien fallecía a los 57 años tras no superar un adenocarcinoma.El propio Burgos CF, también quiso rendir un homenaje en sus redes sociales a Luis, quien fuese uno de los aficionados más conocidos del equipo, cuya historia trascendió el ámbito local por su inquebrantable amor al equipo pese a haber perdido la vista a causa de una retinosis pigmentaria cuando tenía alrededor de 30 años.
Su caso fue recogido en distintos medios de comunicación, donde relataba cómo vivía los partidos desde la grada de El Plantío apoyándose en el sonido ambiente, la narración de quienes le acompañaban y, sobre todo, en los silencios o estallidos de la afición. Perteneciente al Frente Kolocón, Luis disfrutaba en las comidas de hermandad, donde solía acudir frecuentemente para charlar y disfrutar con amigos y peñistas. Llegó incluso a presenciar en persona el ascenso del Burgos a segunda división tras la victoria por uno a cero frente al Athletic Club B en Almendralejo.
Originario de Quintanar, se formó en el colegio Vera Cruz de la misma localidad, acudió al instituto en Salas y culminó su vida estudiantil estudiando empresariales en Burgos para comenzar su vida profesional en la antigua Caja Burgos. Cuando la pérdida de visión le obligó a dejar su trabajo en el banco, decidió continuar formándose, llegando a estudiar Historia, demostrando una gran capacidad de superación y de trabajo.
Además, era un gran aficionado al cine y acudía con frecuencia a las salas, tocaba la guitarra, acudiendo semanalmente a clases, estudiaba inglés y le apasionaba la lectura.
Quienes hablan sobre él destacan su optimismo, su sentido del humor y su carácter serrano, una cualidad, indica su tío Horacio, que cree que ha sido vital para que Luis afrontase con tanta fuerza y valentía el desarrollo de su enfermedad.
Luis, nos traslada su tío, en ningún momento se amilanó y decidió seguir disfrutando de la vida, llegando a hacer una vida 'normal' rodeado de familia y amigos, tal es el caso que consiguió completar en dos ocasiones el peregrinaje desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela. Luis Chicote defendía que su vida seguía estando llena de aficiones y momentos compartidos. Con su fallecimiento se marcha no solo un vecino muy querido de Quintanar, sino también un símbolo de superación, trabajo, esfuerzo y amor por unos colores.
