sábado 11.07.2020

Arboles y adornos de Navidad, por José Antonio Lucas

En estos días tan señalados, nuestra tradición, nuestros hijos, diversas entidades o los distintos organismos nos demandan los adornos y los pinos de Navidad.

. Empieza el ajetreo en los hogares; ¡tráeme el árbol cuanto antes o lo compro en el supermercado!  Ante estos hechos todos pensamos qué hacer. ¿Voy a pedirlo al antiguo ICONA, hoy Servicio de Medio Ambiente?, ¿lo compro o voy a recogerlo al ayuntamiento? El mecanismo de provisión se pone en marcha. Desde luego, el árbol se torna indispensable como un elemento más de nuestra fiesta.

 

La tradicional corta de pinos para Navidad en nuestra provincia se remonta a muchos años atrás. Los más viejos del lugar dicen que se incorporó a nuestra tradición no hace mucho más de 45 años, aunque en aquellos tiempos se considerase una costumbre pagana. Existen viejas leyendas europeas sobre el origen del árbol de Navidad; sus hojas verdes perennes todo el año podrían ser símbolo de vida eterna, objeto de ritos de vida y gestos de bondad. Los germanos vestían sus árboles en invierno (cuando perdían las hojas) para que los espíritus que en ellos habitaban regresaran pronto, siendo los adornos más comunes manzanas o piedras pintadas. Se dice que este fue el origen de los adornos. Las bolas de cristal se incorporaron alrededor del año 1750 en Bohemia. Parece ser que la costumbre del árbol se extendió por Europa y América durante el siglo XIX. De hecho, es una costumbre en muchos otros países del mundo, aunque las especies utilizadas son variadas en función del arbolado existente en cada lugar. Por ejemplo, el abeto rojo (Picea abies), es el típico árbol de Navidad en muchos países de Europa, utilizándose también frecuentemente el abeto común (Abies alba). Incluso en nuestra provincia, algunos pueblos han utilizado pies de enebro o sabina albar (Juniperus thurifera) para tal fin, al ser la especie más abundante de la comarca.

 

Soria se caracteriza, entre otras cosas, por sus extensas masas arboladas de pinar. Según datos del 3º Inventario Forestal Nacional (2007), Soria tiene 418.651 ha de masas forestales arboladas, de las cuales 84.010 hectáreas (Ha.) son de pino silvestre o albar (Pinus sylvestris), 74.672 Ha. de pino resinero o negral  (Pinus pinaster), 20.076 Ha. de pino laricio o pudio (Pinus nigra), así como 7.404 Ha. de mezclas de varias especies de pinos. En total, aproximadamente 186.162 Ha. en las que aparece alguna especie de pino, de un total de 1.030.643 Ha. de la provincia (18,06 % de la misma).

 

El que exista mucha masa forestal de pinar, no quiere decir que se pueda cortar pinos en cualquier parte. Hay lugares donde la corta de arbolado supone un beneficio añadido. Por ejemplo, en líneas eléctricas  y calles-cortafuegos, donde al eliminar los pies estas creando una defensa contra posibles incendios forestales. Otro caso muy frecuente es la limpieza de líneas férreas y bordes de pistas y carreteras,  en donde hay que establecer un margen de seguridad para las personas, también imprescindible para el mantenimiento de las infraestructuras. Otro caso muy frecuente es la entresaca de repoblaciones jóvenes con altas densidades; hay que tener en cuenta que repoblaciones con densidades iniciales de 5 o 6.000 pies /Ha. tienen que llegar a una densidad final en la vejez o en la edad de corta de alrededor de 300 pies/Ha., por lo que tiene que haber varias cortas o entresacas de la masa a lo largo de su vida o, de lo contrario, peligraría la estabilidad de la masa, a la par que aumentaría el peligro de inicio de incendio y haría más fácil su propagación, en especial si hay tangencia de copas.

 

El consejo que hay que transmitir a todo el mundo es que acuda a una oficina comarcal de Guardería Forestal (hay 20 oficinas distribuidas en la provincia), donde le podrán indicar qué es lo más aconsejable y cómo se puede obtener un árbol de Navidad sin perjudicar al medio ambiente. Nunca debe ponerse uno a cortarlo donde le parezca, aunque se tenga la idea de que eso es beneficioso. Y desde luego, lo que nunca se debe hacer, es mutilar un árbol cortándole la copa (¡porque necesito un árbol pequeño!), ya que es un ser vivo más y esta práctica lo que hace es arruinarlo para toda la vida.

 

Cuando llevamos un árbol a casa nos ponemos a pensar cómo decorarlo; que bajo es, que feo, que ramas tan torcidas. Normalmente, los árboles más feos para decorar en Navidad, son los que sobran en el monte, la mayoría de las veces porque proceden de lugares espesos, donde compiten con otros árboles por sobrevivir, creciendo y buscando la luz como pueden, para lo cual unas ramas crecen más, otras están secas, etc… Si vamos a buscar un árbol bonito, normalmente es un árbol que no sobra en el pinar. Olvidemos prejuicios y decorémoslo con ingenio, seguramente bien vestido hasta sea más bonito de lo que pensamos.

 

No siempre es buena la idea  comprarse un árbol de plástico en el supermercado, pensando que así evitas cortar uno, aunque en realidad la mayoría de las veces se compra por comodidad, porque sus hojas no pinchan o porque suelta menos suciedad que un árbol verde (no desprende  resina ni acículas). En  realidad estás comprando un objeto fabricado de material no biodegradable, y que encima contamina el medio ambiente durante el proceso de fabricación. Los árboles verdes, una vez pasada la Navidad se tiran, pero es un material biodegradable – la madera es un recurso renovable-; llévalo al punto limpio, o llévalo al monte, donde se degradará aportando elementos minerales al suelo.

 

Si con la venta de estos pinos se consigue un acto benéfico mucho mejor. Es lo que viene haciendo, por ejemplo, el Ayuntamiento de Soria desde hace ya muchos años; donde se vienen vendiendo cerca de 250 pinos y ramera de árboles, procedentes del monte ‘Pinar Grande’, con los que se busca favorecer a los más necesitados, algo muy especial en estos días tan señalados. Se suelen poner a la venta a un módico precio en la Plaza de Toros de Soria.

 

Acebo y muérdago

 

Sobre la utilización del acebo (Ilex aquifolium) como adorno de Navidad, elegido por el colorido de sus bayas rojas y sus brillantes hojas perennes durante el invierno, parece ser (ver libro de Pepe Rodríguez “Mitos y ritos de Navidad”) que carece de toda tradición, y que fue promocionado por el clero para desterrar al muérdago (Viscum album), planta de un color verde intenso y con bolas blanquecinas que la hacen muy bonita, y que también es muy apreciada por las vacas, siendo su alimento favorito. Esta última planta sí que tiene una larga tradición indoeuropea y fue sacralizada por celtas (se besaban bajo el muérdago y lo usaban en medicina) y germanos (lo hacen protagonista de la bellísima leyenda de Balder). Mucha gente reivindica el uso navideño del muérdago, al ser muy abundante y ser una planta parásita de multitud de especies arbustivas y arbóreas (roble, chopo, pino, etc.).

 

El uso del acebo ha empezado a hacerse más adecuado desde que en el año 2001 se  autorizó en Soria su comercialización, siempre que proceda de tratamientos selvícolas en masas ordenadas y con un certificado de procedencia. Las investigaciones realizadas desde el Departamento de Investigación Forestal de Valonsadero (Junta de Castilla y León) han permitido realizar un aprovechamiento del ‘Acebal de Garagüeta’, monte de unas 406 Has. propiedad de Arévalo y Torrearévalo. Se realiza de forma sostenible y ha posibilitado la creación de la empresa ‘El Acebarillo’, la cual vende desde el año 2002 unos preciosos centros, aunque sigue marchándose todavía gran valor añadido a otras comunidades autónomas que han creado una red de comercialización mucho más potente. La ordenación del aprovechamiento de ramilla ornamental de acebo se ha extendido a más de 2.000 hectáreas ya ordenadas de montes de utilidad pública en la provincia de Soria en varios municipios (La Póveda, Estepa de San Juan, Castilfrío de la Sierra, Oncala, etc.). También hay varios montes particulares que, gracias al proyecto ‘Montes de Socios’, han constituido Juntas Gestoras y ordenar el aprovechamiento, como en La Póveda.  Usando el acebo usas un recurso soriano que todos debemos potenciar, a la vez que la Junta de Castilla y León va ordenando las principales acebedas sorianas. En caso de dudas, consulta con la Guardería Forestal, la cual te informará como conseguir adornos o planta de acebo procedentes de viveros autorizados.

 

En cuanto al belén, tampoco hay una tradición inmemorial, pues no se implantó en España hasta el siglo XIX, siendo introducido por Carlos III el siglo anterior, tomado del folklore napolitano, pues era rey de ambos reinos.

 

¡Felices fiestas navideñas a todos!

Arboles y adornos de Navidad, por José Antonio Lucas
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