viernes 22.11.2019

EL DESPERTAR DEL PINO ROBLE EN LAS MARZAS DE CANICOSA

LAS MARZAS EN CANICOSA por... Santy San Esteban

Ya estaba anocheciendo cuando los marceros de Canicosa llegaron el sábado a sus pies. Y, a los compases de música castellana, entre luces, caldos y viandas, se reunían para volver a cantarle las marzas. Con cariño y respeto a uno de los árboles más conocidos y admirados del mundo. PinoRoble fue despertando, en silencio, de su letargo invernal y su savia volvía a circular mientras el grupo de paisanos se fotografiaba junto a él. Luego se despedirían mientras retomaban el camino de retorno a ritmo alegre.

Antes habían visitado a los ancianos de la Residencia, donde les habían hecho sonreír con las tonadas acompañadas de guitarra, unidos a familiares y cuidadores.

En pasacalles iban atravesando el pueblo y, después de alguna parada, de pincho, moscatel, y de cantada, llegaron a la Plaza Mayor al olor de chistorra y de panceta a la brasa, donde ya esperaban quienes solo se apuntan a esta parte del acto.

Una vez en el Salón, se dio cuenta del convite del ayuntamiento y se interpretaron por última vez las Marzas del 19, entre el jolgorio y las conversaciones vecinales.

Un año más, la tradición de Las Marzas encuentra su hueco en el corazón festivo de los canicosos, y crece su presencia con la colaboración de todos, ayuntamiento y asociaciones.

Hasta el año que viene.

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