jueves 28.05.2020

Se mantiene la tradición carretera en Aldea del Pinar con dos parejas de bueyes

Hace quince años que José Antonio Sanz compró su primera pareja de
bueyes de raza serrana, ante el peligro de extinción de la especie
César Sanz, uno de los últimos carreteros de Aldea del Pinar
César Sanz, uno de los últimos carreteros de Aldea del Pinar

Aldea del Pinar siempre ha sido un pequeño pueblo con gran tradición carretera,sirva como ejemplo que en 1.753 habían censadas en la Aldea 498 carretas con sus 1.494 bueyes para tirar de ellas.

La vida en los pueblos de esta zona soriano-burgalesa estaba casi totalmente orientada a la carretería, los carreteros regresaban normalmente en noviembre a sus casas, donde pasaban cuatro meses dedicados a elaborar aperos y materiales para vender, hasta que llegado el mes de abril partían de nuevo en una nueva marcha de unos doscientos días de duración.

 Los bueyes serranos son fruto del esfuerzo del hombre durante siglos para contar con una raza de montaña que aguantara temperaturas bajas extremas y con temporadas de
poco pasto dada la dureza del invierno en la zona. Se trata de animales que tienen mucho músculo para tirar de carretas o sacar grandes troncos del monte por arrastre en esta zona de pinares y que son delgados.Sin embargo, “lo que era una virtud cuando eran necesarios para el tiro se ha convertido en su principal amenaza porque no son adecuados para la producción de carne, que podría ser una nueva utilidad”, dado que hay otras razas europeas que son mejores para este fin.

Los bueyes son toros castrados que llegan a vivir de 20 a 25 años pero que no comienzan a estar listos para trabajar hasta que tienen 6 o 7 años, dado que tienen que alcanzar la envergadura necesaria y pasar por un proceso de doma. Un buey pesa unos mil kilos y su mantenimiento supone un gasto equivalente al de ocho o diez caballos “lo que antes se asumía porque realizaban un trabajo importante, pero ahora supone un gasto muy elevado que sólo se justifica por razones culturales y para mantener las costumbres”, ha señalado Martín Chicote, presidente de la CRC.

Ante este panorama y estando la raza serrana en peligro de extinción, José Antonio Sanz Rupérez, ganadero y en cuya casa siempre se habían empleado bueyes, decidió hace 15 años comprar varias parejas de estos animales para tratar de conservar la tradición de tantos siglos, y que en especial los más jóvenes, conocieran cuál había sido la fuerza de trabajo principal de la zona y, en definitiva, mantener viva la cultura rural en esta época de despoblación brutal y gran desarrollo tecnológico. En este momento en la Aldea tiene dos parejas de bueyes con las que acude a los pueblos de la zona a hacer exhibiciones como puede ser el arrastre de madera o el transporte de los mayos desde el monte hasta el pueblo, entre los que destacan Hontoria del Pinar, Cabrejas del Pinar, Molinos de Duero, Abejar o Vinuesa donde los mozos han acogido con gran entusiasmo esta recuperación de los bueyes para la pingada de los mayos.

Colaboran con él, en lo que a los bueyes se refiere, Javier Viñarás, más conocido como ´Jalisco´, gran conocedor del campo y amante de los animales, César Sanz Rupérez, con gran experiencia en el trabajo carretero ya que es uno de los últimos carreteros de Aldea del Pinar que hizo esos largos viajes, Miguel Ángel y en ocasiones, Juan, que ha trabajado toda la vida con animales en Cantabria y ayuda a José Antonio en la tarea de “uncir” (atar el yugo) a los bueyes.
 

José Antonio Sanz con una de sus parejas de bueyes.

Se mantiene la tradición carretera en Aldea del Pinar con dos parejas de bueyes
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