La ciudad de Burgos ha acogido el primer Encuentro Internacional de Economía Colaborativa en Áreas Industriales (EMCE Burgos) que reúne desde el 10 al 12 de diciembre, a empresas, expertos internacionales, administraciones públicas y entidades sociales para avanzar en nuevos modelos de producción sostenible, economía circular, simbiosis industrial y cooperación entre empresas.
El encuentro, que tuvo su jornada central el jueves 11 de diciembre, en el Fórum Evolución Burgos, sitúa a la ciudad en el mapa europeo de la innovación industrial, reforzando su posicionamiento como territorio preparado para liderar la transformación de los modelos productivos hacia fórmulas más eficientes, responsables y colaborativas.
La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes destacando la importancia de un encuentro que busca poner en contacto a agentes involucrados en un “asunto importante”, dijo, como es la economía colaborativa que en Burgos ya tiene varios ejemplos en sus polígonos, y que busca exportar estas buenas prácticas y recibir otras que puedan ser relevantes.
“Hablamos de temas de colaboración en materia de sostenibilidad y medio ambiente, y hay otra parte muy importante que habla de colaboración e integración social”, aseveró la primera edil, quien recalcó la relevancia de un foro europeo que “trabajará en esa simbiosis industrial” para unir ideas y propuestas en las ciudades y sus polígonos.
Una conferencia que defiende el valor de la economía circular
Uno de los momentos clave de la jornada fue la conferencia inaugural de Verónica Kuchinow, ingeniera agrónoma, empresaria y considerada una de las mayores especialistas internacionales en economía circular, simbiosis industrial y eficiencia en el uso de recursos aplicada a entornos empresariales y territoriales. En su intervención, subrayó que “el futuro de las áreas industriales pasa por convertirse en verdaderos ecosistemas colaborativos, donde los residuos de unos sean recursos para otros”.
La experta incidió en “lo necesario que es identificar esas oportunidades de negocio con los residuos sobrantes de las empresas”. “Esa es la base de la simbiosis industrial”, aclaró la ponente quien ve “que se trata de una oportunidad que hay que tener en cuenta porque además de una ventaja es un negocio rentable y un añadido en sostenibilidad para todas ellas”.
Mesas inspiradoras: soluciones reales para los retos de la industria
Las mesas inspiradoras se consolidaron como uno de los ejes centrales del encuentro, aportando propuestas concretas, experiencias reales y líneas de trabajo que marcan una auténtica hoja de ruta para la transformación de las áreas industriales.
En la primera de ellas, titulada ‘Gestión y valorización de residuos industriales’ se puso de relieve que los residuos industriales han dejado de ser un coste para convertirse en una oportunidad estratégica. Los ponentes coincidieron en que la clave está en diseñar ecosistemas de simbiosis industrial, donde los subproductos de una empresa puedan ser transformados en recursos útiles para otra.
En la sesión participaron Sergio Medina (Campofrío Frescos), quien compartió la experiencia de la industria agroalimentaria en la reducción de mermas, valorización de restos orgánicos y transformación de residuos en nuevas materias primas; además de
Juan Antonio Sagredo (OSIPAT Paterna, Valencia), quien presentó modelos de plataformas compartidas de gestión de residuos en polígonos industriales, con sistemas colectivos de recogida, clasificación y aprovechamiento de materiales, que reducen costes para las empresas y el impacto ambiental.
En la terna, también estuvo el experto finlandés Sakari Ermala (Verte Ltd. ECO3), que expuso casos de éxito del modelo nórdico de polígonos industriales circulares, basados en mapas dinámicos de flujos de materiales, bancos de subproductos y sistemas digitales que conectan en tiempo real la oferta y la demanda de recursos entre empresas.
La segunda mesa inspiradora se centró en el ‘Consumo de energía’ como uno de los grandes factores de competitividad futura de las áreas industriales. El debate se centró en cómo pasar de un modelo de consumo individual a un modelo de energía compartida, descentralizada y renovable.
sí, Sergio Lara (SOMACYL) destacó el potencial de las comunidades energéticas industriales, señalando que los polígonos pueden convertirse en auténticas micro-redes inteligentes, con sistemas de autoconsumo colectivo, almacenamiento compartido y gestión digital de la demanda. Por su parte, Montserrat Ambrós (Asociación de Empresarios de Bufalvent – Il·lumina, Manresa) aportó la experiencia de un polígono industrial que ha avanzado hacia la autosuficiencia energética, mediante instalaciones fotovoltaicas compartidas, alumbrado inteligente y sistemas de monitorización en tiempo real del consumo energético.
Por último, la representante de la Cámara de Comercio Polaco-Española, Monika Wasąźnik, subrayó las oportunidades de cooperación internacional para atraer inversión en energías limpias y para el desarrollo de proyectos piloto europeos de descarbonización industrial.
Bajo el título ‘Colaboración social entre empresas privadas, empresas sociales y Administración’, la tercera mesa introdujo una dimensión clave del nuevo modelo industrial: la cohesión social y la inclusión como factores estratégicos de competitividad.
En ella, José Juan Martínez Caballero (Polígono Industrial de Villalonquéjar) explicó cómo la implicación de las propias empresas del polígono permite desarrollar servicios compartidos, formación conjunta y proyectos sociales vinculados al entorno, fortaleciendo el tejido empresarial y su vinculación con la ciudad. En la misma línea, Mercedes de la Puerta (ILUNION, Madrid) puso en valor el papel de la economía social y de los centros especiales de empleo como aliados estratégicos de la industria.
Integrar la economía social en las cadenas de valor industriales y reforzar las alianzas entre empresas, administraciones y tercer sector fueron algunas de las claves de esta terna en la que también participó Juan José Francisco Díez (Club d’Affaires Franco-Espagnol – CAFE, Lyon), quien defendió la necesidad de construir redes europeas de cooperación entre territorios industriales, facilitando la movilidad del talento, la transferencia de conocimiento y los proyectos compartidos.
Impacto y proyección
El I Encuentro Internacional de Economía Colaborativa en Áreas Industriales cerró la jornada del 11 de diciembre con una idea de consenso claro: las áreas industriales del futuro serán más colaborativas, más eficientes, más digitales y más inclusivas, y Burgos ha dado un paso decisivo para situarse entre los territorios líderes de esta transformación en Europa.
El exitoso encuentro es una iniciativa organizada por el Ayuntamiento de Burgos, a través de la Sociedad para la Promoción y Desarrollo de la Ciudad, en un contexto estratégico marcado por el avance de proyectos de referencia como el Polígono Circular de Villalonquéjar, una experiencia pionera en España en materia de reaprovechamiento de materiales, gestión compartida de servicios y reducción del impacto ambiental.
El evento se enmarca, además, en la estrategia Burgos 2031, que impulsa un modelo de desarrollo basado en la innovación sostenible, la cooperación público-privada, la implicación de los agentes sociales y el refuerzo del posicionamiento internacional de la ciudad.
