sábado. 24.09.2022

La sequía que azota la comarca está minando el número de abejas y su producción

La severa climatología y las restricciones impuestas por la Junta vislumbran una complicada cosecha de la miel

El clima tan extremo que estamos viviendo este año, así como la escalada en los precios del gas, la luz o la gasolina y la despoblación, están afectando a muchísimos sectores, y el de los apicultores es uno de ellos y es además un gremio que vislumbra para este año una cosecha complicada que ha estado motivada en buena parte por la sequía y por las restricciones debido al riesgo extremo de incendio en el que se encontraba Castilla y León y que impedían cosechar. Miguel López Cuscurita es un apicultor que está viviendo de primera mano estos serios contratiempos a su trabajo y que en declaraciones a este medio trasladaba que este año prevé una pérdida del 50% de la producción respecto al año pasado.

El problema de la sequía, aparte de que no hay agua, es que no hay floraciones, o bien dichas floraciones duran muy poco, lo que se traduce inevitablemente en una disminución considerable en el número de abejas y por ende en una pérdida de la capacidad de producción. Además, otro problema añadido es el elevado coste de la luz o del gasóleo, lo que provocará este año que muchos apicultores tan solo lleguen a cubrir gastos con la producción de la miel y en muy pocos casos se hable de recoger sendos beneficios.

A mayores, las ayudas de la Junta, que se ofrecen a los apicultores que tienen como mínimo 150 colmenas provoca que los microapicultores, con un número considerablemente menor de colmenas, ajusten sus precios y generen en ocasiones competencia desleal con otros apicultores que cuentan en su haber con un mayor número de enjambres. Por ello, una opción que se plantea podría ser la aplicación de ayudas progresivas, de manera que los apicultores con un menor número de colmenas también puedan verse beneficiados de las ayudas y no compitan tanto con los precios.

Debido al alza de precios y a las complicaciones climáticas, el gremio de apicultores tiende a obtener ingresos a través de productos derivados de la miel como champús, jaleas reales o propóleos. En definitiva, habrá que esperar como se desarrolla esta cosecha pero desde el sector instan a las administraciones a que también se cuente con ellos, que pese a ser un gremio pequeño, también son trabajadores del campo.

La sequía que azota la comarca está minando el número de abejas y su producción
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