domingo 1/8/21

Un paseo por Vizcaínos de la Sierra, monumentalidad románica junto al río Pedroso

Con Vicente Vivancos y Mayka Ramos hacemos un recorrido por Vizcaínos de la Sierra, y descubrimos algunos de sus enclaves singulares.
Vista del pueblo
Vista del pueblo de Vizcaínos.Fotos: Mayka Ramos.

Vizcaínos de la Sierra o simplemente Vizcaínos, es una pequeña población en el corazón de la Sierra de la Demanda que se asoma al río Pedroso buscando una salida de las cumbres  que lo rodean.

Para llegar al lugar tomamos la N-234 y el la población de Barbadillo del mercado cogemos el cruce que indica nuestro destino.  Siguiendo los doce kilómetros por carretera, paralela al río Pedroso, y rodeados de un gran bosque de robles,  llegamos a nuestro destino. 

Iglesia VizcainosCapiteles de la galería porticadaCapitel del abside

Ya antes de llegar se divisa desde la distancia la torre majestuosa de su iglesia, que sobresale de entre las casas de  la población  dando la bienvenida al forastero. 

Hay indicios de que esta tierra estuvo ocupada mucho antes de la documentación escrita, ya que junto a la iglesia, en unas excavaciones se encontró “terra segilata” de época romana, y la presencia de una  ventana celosía prerrománica, que según los estudiosos estaría colocada en el ábside del anterior templo sobre el que se levanta la actual iglesia.

Construcción tradicional

El nombre del municipio pare ser dado por los primeros pobladores que lo ocuparon en la época de repoblación castellana, por el siglo X. El primer documento del año 974 la menciona como “Beskafinos” y más tarde como “Bezkafinos”. 

Nunca contó con muchos habitantes,  así de los más de 200 que lo habitaban en 1900 se ha pasado a no llegar a  los 40 censados actualmente, que en invierno lo sobrellevan menos de 10 personas permanentes.

El pueblo poco ha variado a través de los años, donde las antiguas construcciones, algunas ya divididas perdiendo su original configuración,  conviven con algunas modernas. Las calles son estrechas y se concentran en dos vías principales, sin tener una plaza protagonista donde reunirse los vecinos. Las viviendas están construidas con piedra arenisca de la zona, con tonos rojizos predominantes, en muros de mampostería, colocando sillerías en las esquinas, en los vanos de las ventanas y puertas. Sobre los tejados aún se ve alguna chimenea de las llamadas “serranas” o “encestadas”.

Pero lo que destaca en el pueblo y que por sí misma merece una visita, es su iglesia. Bajo la advocación de San Martín es fiel representante del románico de la Escuela de la Sierra.  Anterior a su construcción, aquí se ubicó un lugar de culto, sobre el siglo IX. La construcción actual data del siglo  XI o principios del XII y levantada en varias fases. A mediados del siglo XVIII se desmontó y reconstruyó la galería porticada de la que luego hablaremos.

Ermita

La iglesia es de una sola nave, con ábside y torre campanario. Recorre su entrada principal una galería porticada. En los trabajos participaron canteros de la Escuela Silense. Destacan los canecillos y capiteles de las columnas, donde se pueden ver una serie de vegetales, animales mitológicos y figuras humanas, incluso una pareja enseñando su sexo.

La galería porticada es similar a otras de la Sierra. Consta de  una apertura principal y dos laterales. Son de arco de medio punto sustentados por capiteles y columnas. Esta galería da acceso a la entrada principal. Esta tiene arquivoltas lisas sobre jambas y dos columnas con capiteles labrados con aves, arpías y parejas de leones.

La torre campanario es de tres cuerpos y se construyó más tarde que el resto de la iglesia, a finales del siglo XII. En su estilo románico se ve la Escuela de Silos.

En el interior de la parroquia se conserva la pila bautismal y dos retablos, uno renacentista y otro barroco.

Otro edificio religioso es la ermita de San Jorge, situada fuera del casco urbano, sobre un promontorio desde el que se ven unas vistas espectaculares de todo el entorno. La ermita es sencilla, de una sola nave, donde destaca un pequeño campanil. Su construcción actual puede ser del siglo XVIII o XIX con varios arreglos más recientes. Algún historiador sitúa en este lugar un despoblado, del que la ermita seria el lugar de culto.

Una visita placentera y muy recomendable si te gusta el arte románico o pasear por un pueblo que no ha perdido sus raíces de antaño junto al ruido de las aguas del río Pedroso.

TEXTO Vicente Vivancos

FOTOS Mayka Ramos

Un paseo por Vizcaínos de la Sierra, monumentalidad románica junto al río Pedroso
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