El sector de la hostelería lleva meses preparando y promocionando los alojamientos para esta fecha. Durante este tiempo hemos asistido a una catarata de diversidad de tarifas por el alquiler de una habitación, un apartamento o una casa rural con precios que, a priori, nos parecen desorbitados, pero que tratan de sacar el máximo beneficio a un acontecimiento puntual, a fin de aprovechar la llegada masiva de gente procedente de países europeos, Estados Unidas o Asia. Algunos han tenido más suerte que otros y han logrado alquilar los establecimientos, mientras que a otros se les ha quedado el sitio sin ocupar.
A parte de la ganancia económica,- nada desdeñable-, este fenómeno histórico nos ha hecho movilizar los recursos y poner a punto nuestra capacidad de organizar. El Hotel ElCielo de Muriel, en Muriel Viejo, va a ser sede estos días de la Fundación Starlight a nivel internacional. El castillo de Cabrejas del Pinar es la sede operativa de un grupo de noruegos que trasladan su actividad al emblemático enclave. En San Leonardo de Yagüe un amplio dispositivo, con numerosos voluntarios, va a procurar dar cobertura a un espectáculo único, y en Hacinas, en el Alto de San Cibrian se ha ambientado un amplio programa con mercado, perseidas, música y buen ambiente.
A las actividades puntuales, se suma el reparto de gafas homologadas para que la contemplación del eclipse no dañe nuestra visión, y aquí ha sido fundamental la disposición de las Diputaciones provinciales para repartir, a través de los ayuntamientos, los necesarios artículos a fin de estar mejor protegidos, y que ha supuesto también una planificación y organización determinadas, implicando a instituciones locales y demostrando la capacidad de coordinación y preparación colectiva.
La duda está en el aire. ¿Este despliegue y movilización va a calar y permanecer en el tiempo o será solo una iniciativa puntual, que no llegará a trascender más del 13 de agosto?. De principio, va a suponer que la llegada masiva de gente nos ponga en el mapa para muchos visitantes, y tenga una proyección imposible de conseguir por los canales más habituales. También puede ocurrir que, los precios abusivos por los alojamientos en estos días provoquen un rechazo entre quienes llegan al comprobar que el coste de lo ofertado no corresponde con la dotación de los espacios.
Nos quedamos con lo más positivo, y es la posibilidad de aprovechar el recurso del cielo, el astroturismo, que, en la mayor parte de los casos, lo teníamos dormido, como una posibilidad de atraer gente que nunca nos acabamos de creer.
