jueves. 18.08.2022

De vacaciones con los "Fernán" en los años ochenta

Trata de llevar tu infancia contigo y nunca envejecerás. Esta frase del gran dramaturgo Tom Stoppard suele acompañarme en los días en los que la nostalgia tiene cita con el silencio. Nuestros recuerdos son siempre un billete en tren de primera para regresar a aquella isla solitaria y tranquila que era nuestra infancia. Creo que tenía cinco o seis años. Eran los comienzos de los recordados y mitificados años ochenta. Yo era un pequeño cabroncete de pelo tizón al que le gustaba jugar y desafiar a la vida como quién desafía a un gigante invencible. Eran mediados de septiembre. El sol ya comenzaba a batirse en retirada disminuyendo su orgullo y su ego de gran Dios. Nosotros, los Martínez Rica, aprovechábamos aquel mes para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Mis padres, que vivían lo mejor de su amor y juventud, trabajaban de sol a sol en la Carnicería que teníamos en la plaza mayor de Salas. Por eso las vacaciones se antojaban como un pequeño regalo después de un intenso año de trabajo. Las maletas, de diferentes colores y tamaños, apilaban todos los achiperres necesarios para disfrutar del mar de levante. Bañadores, cremas, camisetas, chanclas, manguitos y la radio para la playa. El ambiente era de fiesta. En la calle, en un día donde el calor nos saludaba alegremente, nos esperaba la furgoneta citroen color miel de mi padre. Junto a ella la familia Cuadrado. Ordenados sujetando sus maletas sonrientes como si posaran para el spot de la Casera. El Fernán y la Pauli y sus niños Belén, Fernando, Pedro y Ana. Y es que el Fernán y mi padre eran dos muy buenos amigos y nosotros, los niños, simplemente seguíamos la estela. Tras los abrazos, los besos y algún que otro puntapié, montamos en aquella furgoneta de gitanos para emprender la aventura. En el suelo, los colchones algo desvencijados nos servían para acomodarnos en un viaje que parecía eterno. Aun así, el ambiente era tremendo entre juegos, pillerías, chistes y algún que otro pedo. Sobre un tapete improvisado los bocadillos. De tortilla casera, jamón serrano, chorizo de pueblo, salchichón y también de chocolate. Para beber Kas fresquito de naranja y de limón. Y para bailar y disfrutar música ligera de José Luis Perales, Julio Iglesias, Bertín Osborne, los Chichos, los Diablos y los Pecos. Un viaje inolvidable y más para un niño revoltoso, inquieto, bullicioso y retozón. Al llegar, de noche, la luna nos sonrió dejando claro que ya habíamos arribado a nuestro destino, la maravillosa ciudad de Benalmádena. Ahora sólo quedaba conquistar su arena dorada, sus playas salvajes y vivir aventuras subidos a una colchoneta desafiando a las olas del mar. ¿Será verdad que si llevas tu infancia contigo nunca envejecerás?...

DE VACACIONES CON LOS FERNAN
Vacaciones con los "Fernán" en los años 80
De vacaciones con los "Fernán" en los años ochenta
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