miércoles 23/9/20

A Manolo

¡Cuánto dolor se acumula en estas palabras para hablar de ti en pasado!

Lo que fuiste y ya no eres porque la vida se te fue de golpe en el fatídico día 30 de agosto cuando aún la edad marca la plenitud del vivir. Antes de marcharte para siempre, sin querer, hiciste los deberes de la despedida a los que te queríamos y admirábamos tu trayectoria vital. Dos días antes estuviste con tu familia en Neila, cenando unas chuletitas asadas en el hotel donde mantuvimos un encuentro entrañable. Tu abrazo y unos besos sonoros se han grabado para siempre en mi mejilla. 
     Encuentro dificultades para encontrar las palabras que definan tu trayectoria por la sierra. Te conocimos hace muchos años en el antiguo Refugio de la Laguna Negra, al pie de Peñaguda cuando intentabas, junto a tu socio Javi, hacer de unas ruinas un lugar de encuentro donde, además de excelentes comidas, dabais cobijo en dormitorios con literas para todos aquellos enamorados del paisaje espectacular que se colaba por entre las paredes de ese hogar paradisíaco. Luego, cuando se declaró a este enclave como Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila,  el Refugio se construyó con diseño de ventanales vanguardistas -propios para el frío invernal- escondido y huidizo a una promoción turística insostenible y fuera del sentido común. Pero ahí estabas tú y tus socios, abriendo surcos en la nieve con trineos y perros, con la carga de la subsistencia al hombro para no abandonar el lugar donde, quizá, pudieran aparecer algunos montañeros audaces que hicieran escaladas en las heladas laderas de la Campiña.
    Amabas la sierra y en tu mirada se reflejaba la dicha en estas aventuras del vivir en el límite existencial cuando las nevadas ciegan los caminos y el frío ensordece el habla. Pero por encima de todo, amabas a las personas. Eras un gran humanista que vivías con preocupación el despoblamiento rural. Esos razonamientos tuyos los cuenta Julio Llamazares en un artículo del El País del día 24 de agosto que titula “Osos y Personas”. Dice que las Juntas de Cantabria y de Castilla León están felices porque han aparecido 50 hembras con crías en sus territorios oseros. Les debiera preocupar más que en esos mismos lugares no haya 50 mujeres con hijos. La población rural desaparece de forma galopante y la especie en extinción es el hombre. Llegan los recortes porque no hay beneficiarios y no hay beneficiarios porque se cercenan las posibilidades de creación de empleo en los pueblos. La única esperanza que nos queda es que, después de recuperados los sapos, “el gamusino”, los hurones y demás bichos infelices… los políticos se preocupen de los humanos. Hablamos de esto en nuestro último encuentro en medio de las prisas por cenar con la familia unas chuletitas asadas a la brasa. Dejamos el tema para otro día. Con más tranquilidad. En la fecha de tu fallecimiento, Felix y tú finalizabais vuestro trabajo en el Refugio de Neila. 
Allá dónde estés Manolo, cubre con tu sonrisa y tu mirada a esta tierra a la que tanto amabas. Tu vida ejemplar será una historia que cuente a mis nietos. Y a todos los que me quieran escuchar. Mucho ánimo a tu familia. 

 

A Manolo
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