jueves 2/12/21

Una vuelta ciclista no publicitada

Me veo envuelta en una Naturaleza sublime que enmarca la ventana del cuarto donde escribo. Recuerdo los versos de Machado en su primer libro “Soledades”: “La primavera besaba/ suavemente la arboleda/ y el verde nuevo brotaba/ como una verde humareda/”…

 La Naturaleza es una necesidad del espíritu humano. Yo veo en los pinos, hayas, robles, y en los demás tipos de árboles, un esfuerzo de la tierra para hablar con el cielo no contaminado. Esta atmósfera envolvente de nuestro planeta escucha esta plegaria y da una respuesta de salubridad para nuestros cuerpos y almas que los humanos estamos lejos de entender. El privilegio de esta fertilidad y esplendor que me rodea, no se aviene con las directrices del mundo político que hace oídos sordos a este bienestar y se ufanan en acrecentar un desarrollo social y económico en el mundo capitalino. Importan las playas y su masificación turística pero se olvidan de planificar, entre otros asuntos, un desarrollo turístico loable desde una buena perspectiva emocional e intelectual para aquellos viajeros que deseen encontrar un trozo de paraíso por entre estos parajes idílicos y saludables.

            Nos ha sorprendido una actividad deportiva asociada a la Vuelta Ciclista Féminas organizada por la Diputación Provincial de Burgos y que se ha llevado a cabo los días 20 a 23 de este mes de mayo. La última etapa se ha disputado entre Quintanar de la Sierra y las Lagunas de Neila, mi pueblo. Me informo a través de Internet, en mi móvil, de algunos datos de esta vuelta ciclista poco publicitada, en mi opinión, por problemas de la pandemia del coronavirus. El último recorrido, leo, “es de máxima categoría en el ciclismo mundial”. Ignoraba que hubiese un ciclismo femenino que va por su sexta edición. Por ser un asunto desconocido por nosotros, decidimos subir a Las Lagunas por la carretera de Huerta de Arriba. Quedamos sorprendidos por la cantidad de vehículos estacionados en el aparcamiento junto a la barrera de ascenso hacia final de la etapa. No había lugar donde aparcar, ni en las carreteras adyacentes. Decidimos ir a Quintanar por el Collado de Neila. De forma incomprensible, vimos circular un entramado de motos, ambulancias, coches de apoyo… Y todo un desfile de protección a un número muy abultado de ciclistas pedaleando con mucho ánimo y esfuerzo. Mujeres bravas y con conciencia de empatía con sus homólogos masculinos. Quedé desconcertada. La concentración de aplausos era acorde con las distancias pandémicas, que nos debemos las personas. Cuando regresamos a Neila creía que la experiencia vivida era un sueño. Ha sido un evento casi ignorado por mis convecinos.

Este acontecimiento es de gran interés  por la singular idiosincrasia de unas participantes de origen internacional en esta vuelta ciclista de “Categoría Especial”. Yo no estaría escribiendo sobre este evento si no me hubiera asaltado la curiosidad que nos atañe a los mayores. La ganadora final de esta carrera es una ciclista neerlandesa, Van der Breggen. Una ciudadana de los Países Bajos, junto a compañeras españolas y otras muchas de diferentes nacionalidades, han gozado de los singulares parajes de las Lagunas de Neila. Nada menos. La pandemia no ha impedido que florezcan las primeras rosas en la sombra del alba.

 Las nubes del olvido del mundo rural se pasaran.

 

            Guadalupe Fernández de la Cuesta.

Una vuelta ciclista no publicitada
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