domingo. 04.12.2022

El regalo (II)

En una de esas ocasiones, trajo a casa una bolsita de cuero con piezas bastante antiguas.
Los minirrelatos de Patty
Los minirrelatos de Patty
Pasaron los años y el abuelo, como digo, volvió a España. Fueron años de bonanza: él trabajaba en la editorial; la abuela cosía. Los chicos, poco a poco, se casaban y hacían su vida: uno trabajaba en una fábrica, el otro era maestro y el más pequeño había decidido montar una pequeña joyería en el barrio.
Le encantaba ayudar a los clientes a elegir esa joya especial: los pendientes de la Comunión de la hija; una cadena para el padre; un anillo de compromiso… Estos eran, sin duda, sus favoritos.
En algunas ocasiones, para los clientes más detallistas, se acercaba a alguna almoneda o a alguna casa de antigüedades a buscar joyas únicas.
En una de esas ocasiones, trajo a casa una bolsita de cuero con piezas bastante antiguas. Solía enseñarlo primero a la familia antes de llevarlo a limpiar a la joyería, pues sabía cuánto les gustaba a todos inventar historias sobre aquellas reliquias. Al vaciar la bolsa, apareció una cajita perfectamente envuelta, como si nunca se hubiera abierto y visto el contenido.
El abuelo se quedó petrificado: el papel verde, el lazo azul, su letra temblorosa en la caja…
- Es un corazón dorado con un brillantito blanco –dijo.
La abuela extendió la mano para coger el paquete y reconoció enseguida la letra.
- Han pasado seguramente, más de 20 años –seguía el abuelo, atónito.
Mi tío lo abrió y vio el colgante, junto con la tarjetita que solo decía: “Feliz Aniversario”, y la fecha.
Cómo llegó hasta allí; cómo, casualmente, acabó en una bolsa con más joyas y llegó a España tantos años después, es un misterio que ninguno tuvo ganas de averiguar. La abuela se lo puso, le dio un beso al abuelo, y lo llevó siempre. La recuerdo perfectamente con él puesto, mientras lo veo en el reflejo del espejo, luciendo ahora en mi propio cuello.
Y es que a veces, el destino tiene estos giros de guion intempestivos, donde lo que ayer dábamos por perdido, hoy puede llegar a nosotros para darnos una grata e inesperada sorpresa.
 

El regalo (II)
Comentarios