lunes. 28.11.2022

La hostelería de Pinares afronta un otoño complicado con subida de precios, escasez de setas y sin el 'puente' del Pilar

En varios municipios de la zona no logqr adjudicar la gestión de las denominadas 'Sociedades', bares y restaurantes que ahora permanecen cerrados
Plaza de la Carta Puebla en Duruelo de la Sierra
Plaza de la Carta Puebla en Duruelo de la Sierra con La Sociedad al fondo.

El 11 de octubre se celebró el Día de la Hostelería, una jornada que nació para rendir homenaje al trabajo diario de todas  las personas implicadas en los sectores de la hostelería y la restauración.  

Siete años después de su instauración, se sigue intentando que los clientes se acerquen a los bares, cafeterías y restaurantes y los llenen para festejar este día tan especial.

 En la provincia de Soria, y por parte de la Agrupación de Hostelería se viene optando en estos años por el 29 de julio, día de Santa Marta, momento en el que se aprovecha para entregar los premios a personas y empresas del sector hostelero que han sido referentes en el desarrollo de la actividad empresarial en estas tierras.

En algunos establecimientos de España, el Día de la Hostelería se conmemora con descuentos o promociones en las consumiciones, detalles con los clientes que se acercan hasta los establecimientos o donaciones a comedores sociales o a familias sin recursos. Ha habido intercambio de tuits por comida, en una acción en la que  los comensales pagaban subiendo tuits con el hashtag de la fiesta y el local les daba su plato.

Pero el objetivo fundamental y el que mueve a continuar con su celebración es que esta fiesta de la hostelería potencie al sector turístico tan afectado en los últimos años por las restricciones impuestas durante la pandemia provocada por la COVID-19. En la edición pasada, se hicieron proyecciones vinculadas al Día de la Hostelería en los principales monumentos de España y se ubicaron esculturas compuestas por un plato para dar visibilidad al sector y a todos los hosteleros.

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Interior de la Sociedad en Palacios de La Sierra

PILAR DE LA ECONOMÍA

La hostelería es un pilar importante en la economía española. Antes de la crisis provocada por la COVID-19, el sector representaba un 6,4% del PIB y facturaba más de 130.841 millones de euros. Tras 2020, estas cifras descendieron, aunque en este 2022 ya se empieza a notar una recuperación, sobre todo, tras la época estival.

Ya en 2021, los datos mejoraron a los de 2020 puesto que el gasto medio por hogar en los establecimientos de hostelería, en 2020, fue de 1752,21 euros, pero en 2021, el gasto medio por hogar fue de 2.288 euros, según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

FRENAZO EN LAS VENTAS

La situación de dudas e incertidumbres que vivimos en estos meses, avivada por la subida de los precios de la luz, energía, carburante y alimentos hace augurar un frenazo en las ventas de bares y restaurantes para el último trimestre del año. A pesar de una buena temporada de verano con cifras similares a las de 2019, la hostelería española está viviendo la entrada del otoño con temor.

Con una tasa de inflación situada en un 10’5, de acuerdo con las últimas cifras aportadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muchos bares y restaurantes se han visto en la obligación de aumentar sus precios con el fin de evitar que su margen de beneficio quede reducido al mínimo. “Antes te tomabas un café por un euro, ahora ya todo pasa de 1,20”, comenta un jubilado que acude con asiduidad a un bar de Vinuesa.

Otro de los aspectos que más preocupación genera actualmente dentro del sector de la hostelería es la contención en el gasto y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Es una situación  que podría afectar gravemente a la economía nacional, y que afecta también al sector de la restauración. Hay una escasez de personal como consecuencia de la fuga masiva de empleados.

“He pasado el verano con falta de personal, y ahora no hay quien quiera trabajar en la hostelería en los pueblos”, comenta un empresario de hostelería de Quintanar de la Sierra, que tiene colgado en las redes el anuncio para contratación de ayudante de cocina con experiencia “y no hay manera de encontrar a nadie”.

“Nosotros hemos tenido que recurrir a pagar todo el mes, aunque sólo se trabajen los fines de semana”, señala un empresario de Molinos de Duero, insistiendo en que durante las jornadas laborales para los trabajadores sólo se compensan en parte el resto de horas en los días de la semana en los que el establecimiento permanece cerrado “es la única manera de encontrar a gente”.

A la falta de personal se suma en estas fechas la carestía en los servicios básicos. Las noches más largas exige un mayor número de horas de luz eléctrica, lo que sube de forma considerable la factura mensual. Por otra parte, las temperaturas bajan, y aunque no se están registrando niveles propios de esta época del año, ya se ha empezado a encender la calefacción entrada la noche con el consiguiente gasto. “Si cerrara en estos meses, yo creo que ganaba dinero”, comenta una de las regentes de un bar de la comarca pinariega.

A mal de males, la campaña micológica no está respondiendo como debiera. Algunos regentes de establecimientos recuerdan los años buenos “cuando se traían canastas llenas de hongos, y la gente tenía dinero fresco, que en parte lo gastaba en los bares, ahora en cambio el otoño la gente se mete en casa, y no hay manera de sacarles”, manifiesta un empresario jubilado de San Leonardo de YagÜe.

Algunos también confiaban en el `Puente del Pilar, y este año al no coincidir el 12 de octubre con las puertas de un fin de semana no se ha podido “llenar la caja”, y salvo la comida en restaurantes, que parte de ellos han tenido que decir que no había más sitio disponible, el resto de las horas casi ha resultado como una semana normal.

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Edifico que alberga el bar y centro de multiservicios.

AUSENCIA DE GESTORES

La falta de expectativas en bares de Pinares se está dejando notar en la ausencia de propuestas para hacerse con la gestión de locales, denominadas Sociedades, como son los casos recientes de Duruelo de la Sierra y . Palacios de la Sierra. El Ayuntamiento de Palacios anunciaba la licitación del amplio del Restaurante Arlanza, sin que, de momento, se haya realizado una propuesta seria.  “Ahora es una época mala, ya que tienes que trabajar un par de meses a pérdidas”, comenta Oscar Vicente, el alcalde de Palacios, quien está intentando, en contacto directo con posibles licitadores, que alguna persona se pueda hacer cargo de la gestión.

En Duruelo ya se está echando en falta la apertura de La Sociedad, cerrada una vez terminadas las últimas fiestas de San Miguel. Es el Círculo Recreativo Picos de Urbión la organización encargada de su gestión, y publica en este mismo medio la posibilidad de que contacten los interesados. Pese a su ubicación céntrica en el pueblo y la trayectoria de servicio a lo largo de años, en estos momentos no resulta un local atractivo, pese a sus posibilidades, para personas implicadas en el sector hostelero.

En los pueblos más pequeños se teme que el cierre del bar ponga la puntilla a la cuestionada residencia de vecinos en estos núcleos. Localidades como Pinilla de los Barruecos, Vadillo, Talveila, Alcubilla de Avellaneda o Santa María de las Hoyas sufren en esta época del año por ver peligrar estos establecimientos. En Santa María ha cerrado ahora uno de los dos establecimientos abiertos al público y en Alcubilla se espera retomar la idea del centro multiservicios, tras una gestión incompleta.

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