Las fiestas invernales suponen un punto y seguido para las poblaciones rurales, cuyos vecinos apartan los quehaceres diarios para ponerse el traje de gala -debajo del abrigo, eso sí- en medio de un frío inverno que recuerda a los de antaño.
PICA, BANDERA, Y ROSCO
Éstos son tres elementos que no pueden faltar en la fiesta de las Candelas y San Blas de Cabrejas del Pinar cada año; unos días en los que también son protagonistas los bailes y las cenas populares, muestra de la participación y la unión vecinal en este pueblo soriano.
En esta ocasión, los actos comenzarán en la noche del viernes 6 de febrero durante una emotiva ceremonia de entrega de la bandera y al pica por parte de los capitanes salientes a los capitanes entrantes que este año serán Carlos Golvano, Álvaro Ibáñez, María González, Alicia Alonso, Julia Ramos, María Pinilla y las hermanas Marta y Alejandra Lozano. Esta tradición de origen incierto logra involucrar a jóvenes y mayores en la realización de las fiestas invernales mediante estos cargos para los que cada año aumenta el número de candidatos.
Tras la ceremonia del viernes que culmina con una ofrenda de flores a la virgen, las fiestas comienzan oficialmente con una cena de hermandad en los salones del Ayuntamiento y una noche de baile amenizada por la Discomóvil 'Festisoria'.
La jornada del sábado comienza con la misa y procesión de las Candelas en la iglesia parroquial a partir de la una de la tarde. Ya por la noche, el Ayuntamiento acogerá una nueva cena de hermandad a las 22:00 horas a la que para asistir se deben comprar tikets previamente. Además, de nuevo la discomóvil 'Festisoria' cierra la jornada con un baile en el interior del ayuntamiento.
El próximo domingo día 8 de febrero acaba este periodo festivo en Cabrejas del Pinar, pero lo hace con uno de los actos más llamativos: el ondeo de la bandera frente a la Virgen. Esta muestra de respeto se realiza frente a la Ermita de Santa Ana durante una procesión que se interrumpe para la celebración de la misa y que tras su finalización regresa a la iglesia parroquial donde tiene lugar el colofón final de la fiesta con la subasta de los roscos -o rollos- entregados por los capitanes entrantes y salientes por los que se los vecinos pujan para hacerse con el dulce recuerdo.
