sábado 22/1/22

De puente

El pueblo decorado entero, lazos rojos, guirnaldas, luces…

Los minirelatos de Patty
Los minirelatos de Patty

Este puente de la Constitución, mi marido y yo, con nuestros niños, hemos alquilado una casa rural que tenía un programa de Navidad interesante, y nos pareció divertido hacer algo diferente con los críos. Además, es un pueblo cercano a la sierra y esperábamos que hubiera nieve.

Teníamos toda la cabaña para decorar a nuestro gusto, y también había actividades en el pueblo: decorar el árbol del Ayuntamiento, chocolatada, y juegos para los niños.

Cuando llegamos aquello era un cuento de hadas. El pueblo decorado entero, lazos rojos, guirnaldas, luces… Nieve, trineos, muñecos con su nariz de zanahoria. Los peques flipaban. Bueno, y nosotros también. Parecíamos los protagonistas de una peli americana navideña de sábado por la tarde.

Nos instalamos en la casita (madera, chimenea, cuadros rojos…), y empezamos por decorar la cabaña con el calor del fuego. Cuando llegó el momento del árbol, el sol caía ya por detrás de la sierra, y el ambiente era totalmente mágico.

Mis hijos colgaban bolas aquí y allá, y ahí empezaron a pasar cosas raras. Colgaban una bola roja en la parte superior, y cuando se volvían a por la siguiente, la bola aparecía en la parte inferior. Ponían la estrella en la parte alta, y al acercarse a por la siguiente, estaba de nuevo encima de la mesa.

Así estuvimos un rato. Yo les regañaba pensando que se hacían bromas entre ellos, pero a la mañana siguiente, cuando nos levantamos, el árbol estaba totalmente hecho un lío. Las cintas y el espumillón enredadas entre ellas, las bolas unas puestas y otras rodando por el suelo, hasta los adornos de las paredes habían cambiado de sitio. ¿Qué estaba pasando?

Llegó el dueño para traernos unos churros y se lo comentamos. Para nuestra sorpresa se echó a reír, y nos contó la historia del duende de la Navidad que habitaba en el pueblo y se divertía desmontando los árboles y adornos de los vecinos. Lo que nos faltaba. ¿Un duende?

No sabemos si aquello sería cierto o no, pero hemos pasado uno de los puentes más divertidos de nuestra vida, buscando bolas aquí y allá y encontrando pequeños tesoros que nos dejaba el duende por los rincones. Y, al final, estos momentos, son los que se quedarán con nosotros para siempre.

De puente
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