sábado 28/11/20

Vorágine

“En toda la semana creo que no habíamos coincidido más que alguna noche”

Los minirrelatos de Patty
Los minirrelatos de Patty

El domingo prometí a mi hijo de 10 años que el lunes le llevaría yo al cole. El lunes me llamaron de la oficina muy temprano para una reunión improvisada con un nuevo cliente, así que le dije que quizá el martes. Pero el martes se me hizo tarde, y le llevó su padre, como hace siempre. Por la tarde, prometimos aprovechar la semana para hacer manualidades para Navidad, y montar el árbol y toda la decoración en el puente de diciembre, como siempre hacemos.

Pero el miércoles tuvimos que ir a urgencias porque el peque se cayó en el cole, y se hizo un esguince, así que estábamos para pocas fiestas. El jueves ya casi estábamos terminando la semana, pero como el miércoles el peque no había podido ir a todas las clases, él tenía muchos deberes para ponerse al día, y yo una videoconferencia que se alargó más de lo esperado. Mi hijo mayor tenía entrenamiento, y mi marido aprovechó para trabajar en el coche mientras le esperaba.

El viernes por la tarde fui a hacer algunos recados: a la tintorería, a correos y al dentista.

Total, que nos plantamos en el sábado, y toca zafarrancho. Los niños recogen sus habitaciones, yo hago la colada y la comida, y mi marido se encarga del aspirador, limpieza de baños, etc. En fin, que se nos pasó la mañana volando.

Llamé a todos para poner la mesa, con la esperanza de que pudiéramos al menos sentarnos un día juntos a comer y hablar de nuestras cosas, de cómo nos había ido la semana, de qué teníamos pendiente por hacer. En toda la semana creo que no habíamos coincidido más que alguna noche para cenar, porque los chicos suelen acostarse temprano y nosotros entre el trabajo y la casa, bastante tarde.

Pero hemos decidido que se acabó. Se acabó trabajar fuera del horario de la oficina, y no tener tiempo para la familia. A partir de esta semana las tardes son nuestras, y los fines de semana también, aprovecharemos para hacer alguna excursión y visitar pueblos bonitos, como hacíamos antes de entrar en esta vorágine de trabajo y tareas. Porque se nos pasa la vida sin enterarnos, y todo el tiempo perdido no volverá. A partir de ahora nos declaramos fans de la “slow life”, y aprenderemos a disfrutar del mejor tiempo en familia.

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