jueves 22/10/20

El sector ganadero lucha por continuar tras un duro varapalo por el Covid-19

“Nos ha afectado muchísimo la falta de la demanda como consecuencia del cierre de la hostelería. Los precios son mucho más bajos y las pérdidas podrían rondar en torno a los 4.000 euros por cada 40 vacas, aproximadamente según los cálculos que hemos realizado”, confiesan los ganaderos Alberto Llorente y Dorota Tubis, que hace tres años apostaron por dejar la ciudad y volverse a Covaleda para formar aquí su vida junto a su familia.
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Alberto Llorente, ganadero de la localiad de Covaleda.

La ganadería es uno de los sectores económicos más trascendentales de la comarca de Pinares y su importancia se simboliza de forma festiva cada año en las ferias que desde hace tiempo se celebran en pueblos como Vinuesa y Covaleda, donde se expone la mejor muestra de ganado vacuno, ovino y equino de cada población.

Este año, estas citas que cumplirían veintiún años en el caso de la feria visontina y dieciséis en la covaledense, no han podido llevarse a cabo como consecuencia de la situación sanitaria actual. Unas circunstancias que golpearon fuerte al sector durante los meses de confinamiento, -por la disminución total del consumo en hostelería-, y que este verano parecen haber girado hacia una ligera mejoría, con el aumento del consumo y la importante clave de la llegada del turismo.

En Covaleda el sector ganadero es muy importante, ya que cerca de una treintena de personas se dedican a él. “Es un sector imprescindible para la economía de la población y para el mantenimiento de los montes, que sin ganado no estarían tan cuidados”, señala el alcalde José Llorente.

Una de las parejas de ganaderos de esta localidad es la que forman Alberto Llorente y Dorota Tubis, que hace tres años apostaron por dejar la ciudad y volverse al pueblo para formar aquí su vida junto a su familia. Cuentan con 90 cabezas de ganado vacuno y aseguran desde su vivencia que la situación que atraviesa el sector a día de hoy es “brutal”. “Nos ha afectado muchísimo la falta de la demanda como consecuencia del cierre de la hostelería. Los precios son mucho más bajos y las pérdidas podrían rondar en torno a los 4.000 euros por cada 40 vacas, aproximadamente según los cálculos que hemos realizado”, confiesa Llorente.

Asegura que la situación del sector “es un desastre” y que el futuro “no es nada alentador que digamos”. Una situación que además no se ve respaldada por ninguna ayuda de parte de las instituciones: “se llenan la boca con las ayudas al sector, pero realmente poder optar a alguna de ellas es difícil por la cantidad de trámites y la cantidad de requisitos que tienes que cumplir. En nuestro caso, no hemos podido optar a ninguna ayuda ni estatal ni local”, explica Llorente.

En Vinuesa cerca de medio centenar de personas se dedican a la ganadería en una población de unos 850 habitantes y esta actividad empresarial es considerada de imprescindible. Para Antonio Medrano, natural de esta población y uno de los ganaderos con mayor trayectoria de esta comarca, -además de Secretario de la Junta Agropecuaria Local-, la situación que atraviesa el sector ahora mismo “no es más incisiva por el problema del Covid, sino que se viene arrastrando desde hace años atrás, como consecuencia de que los precios no suben”, señala.

“Las consecuencias del Covid se notaron sobre todo durante los meses del confinamiento, donde fue brutal la caída de los precios de los productos con salida en la hostelería, como el lechazo, el cochinillo o los chuletones. Pero una vez se desconfinó, el consumo aquí en Pinares comenzó a subir y se ha recuperado poco a poco. Este verano se ha estado funcionando bien, sobre todo en el sector ovino. En el vacuno, por el contrario, no mejora. Seguimos manteniendo los precios de hace años, incluso van algo hacia abajo. La mayor demanda ahora mismo está en la exportación y eso es lo que ha facilitado que todo el producto nacional haya mantenido los precios. De lo contrario, se hubieran hundido aún más”, añade Medrano desde su perspectiva y contando con carnicerías propias en las que venden sus productos.

Medrano califica este verano como “bastante bueno” de cara al consumo de carne. “Ha sido buen verano, con mucha gente, mucho turismo y eso se ha notado en la venta de carne en nuestras carnicerías”, señala el visontino esperando que esta situación “se mantenga también durante este otoño”.

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