lunes 19/4/21

Cocinando recuerdos

Observo la mesa llena y veo a mi familia disfrutar con los platos que hemos hecho

Los-minirrelatos-de-Patty
Los-minirrelatos-de-Patty

Es curioso cómo los aromas y los sabores nos trasladan a un momento concreto o a una persona determinada.

Mis abuelas y mi madre eran grandes cocineras: pisto de calabacín blanco, potaje de cuaresma, albóndigas en salsa, bizcochos y rosquillas… Soy capaz de evocar un día concreto en el que comí cada uno de esos platos hechos por ellas, y eso que de algunos puede hacer más de 40 años.

Recuerdo que los sábados era día de mercado, y se bajaba a la plaza del pueblo a comprar verduras recién cogidas, frutas frescas y otras cosas como harina o azúcar. Para el pescado y la carne, había que desplazarse a otro pueblo más grande, o esperar a que pasaran con sus furgonetas o con sus carros, más antiguamente, un día a la semana.

Pienso en todo esto mientras me pongo mi delantal para empezar a hacer el menú de hoy, que vendrán todos mis hijos y nietos a comer con nosotros. Me encanta cuando nos reunimos en torno a la mesa, los niños disfrutan, los mayores hablamos y nos ponemos al día, aparcamos las prisas del día a día, y alargamos la sobremesa hasta las tantas, mientras alguno da cabezadas en el sillón del salón, después de una larga noche de insomnio por culpa de pañales y biberones. Por un momento olvidamos los problemas, y somos simplemente nosotros, la casa se llena de ruido y de risas, y deseo que estos días no terminen nunca.

Hoy quiero hacer un plato de cada una de estas mujeres de mi vida, un pequeño homenaje silencioso, pero que me reconforta cuando la cocina se llena de esos aromas deliciosos que me resultan tan familiares. Así que prepararé el pisto de mi abuela materna, el pescado al horno que solía hacer mi abuela paterna, y el postre de café que elaboraba mi madre con tanto mimo. Estoy segura de que a todos les va a encantar. Algunos de mis nietos, los más mayores, han llegado pronto para ayudarme, así que además tengo los mejores pinches.

Observo la mesa llena, y veo a mi familia disfrutar con los platos que hemos hecho, reír, contar anécdotas y pedirme recetas. Y me pregunto si dentro de muchos años, cuando yo ya no esté, recordarán como yo, este día concreto en que nos reunimos a la mesa y saboreamos el maravilloso sabor de los recuerdos.

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