lunes 18/10/21

La oficina II

Estaba un poco cohibido, casi avergonzado, como un chaval ante la chica que le gusta.

Los minirrelatos de Patty
Los minirrelatos de Patty

Joaquín seguía notando muchísimo calor, hasta el punto de que ya no disimulaba con la corbata apretada, se la había quitado y la había lanzado al suelo, a los pies de Olga, que se acercó a preguntarle si se sentía bien.

No le dio tiempo a contestarle, un intenso dolor le subía por el brazo hasta el pecho, y cayó desmayado en la moqueta azul del despacho. Olga reaccionó rápido. Le desabrochó con una mano el cuello de la camisa que le ahogaba, mientras con la otra marcaba el número de emergencias, con el móvil que siempre llevaba en el bolsillo de la bata.

Al jefe no le gustaba que llevaran el móvil encima mientras hacían su trabajo, pero ella se sentía más protegida, y también más acompañada con el móvil en el bolsillo, en las interminables noches de limpieza de aquel inmenso edificio de oficinas.

En apenas 20 minutos, la ambulancia había llegado y les había trasladado al hospital más cercano. Fueron horas de incertidumbre. Olga mintió diciendo que era su esposa, no había otra forma de que le dejaran verle una vez que le subieron a la habitación.

Les explicaron que había sido un pequeño infarto, un aviso, no muy grave, pero que había llegado el momento de tomarse la vida con más calma: no más horas extra fuera de horario, no más café a cualquier hora del día, más descanso y más horas de sueño, aparte de una dieta sana y un batallón de medicamentos.

Cuando por fin se quedaron solos, Joaquín no paraba de agradecer a Olga todo lo que había hecho por él. Estaba un poco cohibido, casi avergonzado, como un chaval ante la chica que le gusta.

Olga, por su parte, se mostraba serena, le miraba con cariño y con ternura, le acomodaba las almohadas, le preguntaba si quería algo…

Entonces Joaquín lo vio. Ese era el momento. Olga se acercaba a enderezar un cojín rebelde que se escapaba de la cama, cuando Joaquín le dio un tierno beso en los labios. Se sorprendió al ver que ella no se apartaba, y que se ruborizaba bajo la casi imperceptible capa de maquillaje que llevaba. Se separaron con una sonrisa tímida, como dos colegiales que se dan su primer beso y sonrieron a la vez…

La oficina II
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