sábado 07.12.2019
La Opinión de
Guadalupe Fernández
Guadalupe Fernández Desde Neila

En defensa de la vida rural

Desde siempre a los que somos de pueblo  nos envuelven con ropajes de cierta torpeza en los medios capitalinos.

Por los laberintos de la memoria

El frío se ha vestido de blanco y cubre el paisaje. La nieve me trae recuerdos encadenados en la memoria lejana. Esa bendita memoria se acomoda  y se regodea en lo mejorcito de nuestra papilla cerebral.  

Un estremecimiento en el pinar

Un paseo por entre pinos solemnes, encumbrados, grandiosos, blandiendo sus ramas al viento con remates de sol produce siempre una conmoción de los sentimientos.

Recordamos a nuestros difuntos

Los sentimientos de duelo por la ausencia de aquellos que sembraron sus vidas en el mismo surco de nuestra existencia son privativos del campo emocional de cada ser humano. 

Los arrecidos

Soy una arrecida. Vaya. Ya lo he dicho. Y eso que estamos viviendo un otoño dulce y bonachón con tardes de clima suave para pasear por los caminos de las solanas. 

En barcaza hacia la muerte

Quería yo hablar, en este otoño recién estrenado, de nuestros pueblos de la sierra semivacíos por la ausencia de los que abren las puertas a la vida en la temporada vacacional; 

¡A por setas¡

En mis paseos rutinarios por el monte reconozco que la mirada se me pierde por el alto pinar, como las palomas de Alberti, y observo extasiada los hilos de sol que hilvanan de rojo los troncos y alargan las umbrías en los valles. 

Echar en saco roto

El ordenador encendido en el cuarto donde escribo emite una luz blanquecina, como de estaño, y envuelve mi cerebro deshabitado de palabras y de ideas. Somos la generación del “Gran Salto”. 

Depresión y ansiedad

Escribo entre rumores de un río cercano al que salvaguardan con sus lanzas de verde umbroso unos chopos soberbios, erguidos, encaramados al cielo casi transparente de la tarde. 

Besos sonoros

Por fin los fríos de un invierno dilatado y casi glacial han dado paso, sin concesiones a la primavera, a un verano de días cálidos y atardeceres de ensueño. 

Rebaños trashumantes

Desde hace unos años, unos cuantos amigos hicieron realidad sus sueños de recordar la trashumancia de los rebaños de ovejas merinas hasta tierras de Extremadura.

Libros y literatura

Aparecen en esta primavera esquiva y timorata las primeras ferias del Libro en diferentes ciudades de nuestro país. 

La nueva ley de educación

En este invierno inacabable compartimos tertulia con los amigos guarecidos en casa o en lugares cerrados para gastar las horas. En este contexto uno de ellos me pregunta: A ver, tú como docente, qué opinas de la nueva ley de Educación de Wert. ¡Glup!... 

El poder de la imaginación

Veo desde mi ventana de la habitación donde escribo un paisaje de leyenda, de ensueño, de irrealidad. En un mismo abrazo, las nevadas de las cumbres montañosas y el blanco generoso de los espinos en flor, enmarcan el verde reciente de los prados.

Castilla-León ¡Pobres!

Pues resulta que ha transcurrido la fiesta de nuestra Comunidad Autónoma sin pena ni gloria.

Parques Naturales

UnParque Natural” nos evoca un lugar de excepcional belleza o de una singular orografía que atrae la atención de posibles viajeros que desean conocer tan sorprendente paraje.

Familias destrozadas

Vemos pasar los días guarecidos en el calor del hogar .donde se ha ido cosiendo en el tejido del tiempo todo un entramado emocional. En nuestra casa se van quedando por entre los cajones de los armarios retazos de la vida ya hecha como mojones en los sembrados.

Saludando a la primavera

Intentamos ahuyentar el frío desde las fechas del calendario para dar paso a la primavera que nace esquiva y timorata sin pretensiones de sol. Los que nos adjetivamos como arrecidos llevamos grabada en la piel los fríos intensos y las copiosas nevadas de este invierno sin fecha de caducidad. No levantamos cabeza.

Palabras...palabras....

Pobres palabras.  Dicen los profesores que los alumnos las mutilan, les cambian las letras, las sustituyen por signos matemáticos… A veces su ortografía es tan mala que las dejan casi irreconocibles, como restos de un naufragio. Este desaguisado apunta como primer culpable a los mensajes enviados a través de los teléfonos móviles y demás artefactos tecnológicos.

Palabras...palabras....

Pobres palabras.  Dicen los profesores que los alumnos las mutilan, les cambian las letras, las sustituyen por signos matemáticos… A veces su ortografía es tan mala que las dejan casi irreconocibles, como restos de un naufragio. Este desaguisado apunta como primer culpable a los mensajes enviados a través de los teléfonos móviles y demás artefactos tecnológicos.