De 1521 a la actualidad: rebelión y distintas demandas
Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. La frase tan tarareada no es del todo cierta.
Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. La frase tan tarareada no es del todo cierta.
Se cumplen dos años desde la manifestación del 31 de marzo en Madrid, germen del movimiento de La España Vaciada, y punto de inflexión en el intento de buscar soluciones a la sangría poblacional que sufren las zonas rurales, entre ellas la de la comarca pinariega de Burgos y Soria.
Las plataformas y asociaciones que dan forma a la denominada ‘España Vaciada’ emitían estos días un comunicado a través de ‘La España Vaciada’ en el que pedían mayor control y transparencia en la llegada de los fondos europeos a las zonas rurales.
Coinciden los participantes en las concentraciones que se desarrollan durante estas semanas, en protesta por las restricciones de la Junta, al considerar la necesidad de las ayudas económicas como una exigencia básica si queremos ver la continuidad de muchos establecimientos más allá del tiempo de pandemia de la covid-19.
La lentitud con la que son administradas las vacunas en nuestro entorno ha ensombrecido el panorama esperanzador con el que arrancábamos este año 2021.
Ya no nieva como nevaba antes. Es ésta una expresión que hemos oído de forma continuada quienes pasamos la infancia y adolescencia entre finales de los setenta y principios de los ochenta.
Termina un año aciago. Muchas personas han perdido a sus seres queridos. Muchas empresas no van a tener continuidad durante el próximo año. Muchos hábitos, costumbres, tradiciones y prácticas se han quedado congelados a la espera de una reencarnación que puede no llegar nunca.
En estas tres décadas que llevo escribiendo en los periódicos, no he conocido la bonanza del pequeño comercio. He visto a gente desvivida por atraer a los pueblos algo nuevo, que sólo podían encontrar en algunos establecimientos especializados, y ofrecerlo como si fuera un gran hallazgo interplanetario que llegaría a revolucionar nuestras vidas.
Estamos aletargados. Sin duda la pandemia de la covid-19 nos está dejando sus peores secuelas.
El anuncio del cierre de bares y restaurantes de pueblos y ciudades de Castilla y León, independiente del área de salud en que se encuentren, es una barbaridad de consecuencias desastrosas, que ilustra, en parte, la ignorancia de quienes nos confunden.
La falta de unidad a la hora de tomar decisiones en el ámbito sanitario se ha puesto de relieve con la pandemia de la covid-19.
Abrimos una nueva temporada otoñal, y con ella llega el recurso micológico en toda su plenitud.
Es sabido en la comarca pinariega que la denominada ‘Suerte de Pinos’ es uno de los legados heredados de nuestros antepasados que pasado de ser un impulso para la repoblación y permanencia en estas tierras a un problema tridimensional.
Los vecinos y visitantes de pueblos de la comarca pinariega están viviendo con preocupación el avance y extensión de la covid-19, enfermedad que se está cebando con nuestra sociedad, y para la que continuamos con más incertidumbres que certezas.
Asopiva prepara un plan de promoción del turismo en las comarcas de Pinares y El Valle. Es una iniciativa ambiciosa que busca poner en valor los recursos turísticos de un territorio que necesita un fuerte empujón si quiere consolidar su papel como uno de los pilares de desarrollo de estas tierras.
Tras la votación en el Congreso de los Diputados del pasado 25 de junio, las plataformas de la España Vaciada daban saltos de alegría.
La duda de estos días es si la crisis económica y social generada por la pandemia del coronavirus va a cambiar nuestra forma de vida o, si por el contrario, va a ser un mal pasajero que olvidaremos cuando se distribuya la anhelada vacuna.
La respuesta es no. Ya se lo adelanto. Quizá sea un poco apresurada y automática esta contestación que nos brota de años de experiencia. En todo caso, es un no con matizaciones.